Niñas rameras parecen las prostitutas de un western pero son las reinas magas

Así en un epigrama de Asclepíades AP 5. La asociación entre ventana y prostituta, en definitiva mujer no respetable, es una constante en la literatura grecorromana39, sin duda porque era una conducta inapropiada para la mujer de buena posición la de asomarse a la ventana El amor como sentimiento incontrolable es vivido en Grecia especialmente por la mujer, como se ha visto. Ello induce a ésta a olvidar las normas de comportamiento y llevar a cabo acciones absolutamente contrarias a las debidas.

Un caso especialmente grave de contravención de las normas sociales es el de la hechicera Simeta en el idilio 2 de Teócrito, considerado por algunos el primer gran poema de amor de la literatura41, en el cual la reclusión femenina en el interior de la casa es incumplida cuando la mujer sale en busca de su amado. El poema refleja el poder que los comportamientos socialmente impuestos para cada uno de los sexos, en lo que a su modo de relacionarse entre sí se refiere, ejerce en un personaje femenino relativamente independiente como Simeta También refleja el idilio el control que el sexo masculino impone sobre la sexualidad femenina aunque, a la vez, se pueden observar en él signos de nuevas concepciones acerca de la mujer En efecto, este tema ha sido objeto de numerosos estudios44 que coinciden en señalar la importancia del tema del amor en la obra de Apolonio y particularmente del tratamiento que se otorga a la pasión que Jasón despierta en Medea.

La descripción de cómo se despierta el amor de Jasón en Medea, tras haber sido herida por la flecha de Eros 3.

Para sustentar firmemente el enamoramiento se describe a Jasón tan hermoso como una estrella, lo cual explica el enamoramiento absoluto de Medea 3. Apolonio también sigue la convención al describir los síntomas que el amor provoca en Medea. Síntomas provocados por la enfermedad del amor sufrido en solitario, que embota los sentidos y la razón El amor es glukuvpikro" 3. El amor que provoca síntomas similares a los de la enfermedad es un tópico frecuente en la poesía helenística.

Medea se debate en un mar de sensaciones y sufrimientos encontrados provocados por su pasión amorosa hacia Jasón; Simeta, perdidamente enamorada de Delfis, no encuentra alivio a sus numerosos sinsabores hasta que no hace venir a su amado y sucumbe a los dictados del amor Teócrito muestra cómo no sólo la mujer enferma de amor mediante el ejemplo, en otras de sus obras, de personajes masculinos que también sufren por sus amadas.

En el idilio 1, el pastor Dafnis se consume de amor por su amada con síntomas que se manifiestan físicamente. Herodas insiste en esto cuando, en el mimo 1, dice que el enamorado de la honesta mujer casada padece inflamación en las entrañas causada por la pasión que lo enardece.

Se considera una aguda pieza de observación psicológica este sueño, en el cual se representan los verdaderos sentimientos de la doncella, manteniendo a la 50 Cf. Los monólogos son utilizados por el autor para reflejar la lucha interna a que se ve sometido el personaje de Medea para decidir cómo hacer frente a su pasión, y también son una forma de ofrecer una imagen positiva de la heroína En el libro 3, Medea, a lo largo de tres soliloquios, reflexiona y se debate entre amor y deber, decidiendo al fin sucumbir a la pasión y ceder a la traición56, cumpliéndose así el tópico helenístico de que los enamorados faltan a sus deberes.

Entre todos los monólogos de mujeres de la poesía helenística, los de Medea son notables por el conflicto interior en el que se debate, debiendo elegir entre la razón o el deber que supone la fidelidad a su padre y la transgresión a ésta que implica ceder al amor por Jasón.

En el libro 4, cuando Medea huye junto con Jasón se plantea la duda 53 Cf. En el sueño, Medea proyecta sus deseos y lo que ella quiere ver realizado, cf. Apolonio hace gala de una gran originalidad e innovación en la elaboración del sueño de Medea, cf. La importancia del tema del amor y de la figura de Medea repercute directamente en Jasón, que es un héroe que no tiene nada que ver con los héroes homéricos. La centralidad que asume la figura de la maga ayuda a perfilar las características de este héroe singular Es un héroe permanentemente arropado por diosas y princesas60, verdaderamente es un héroe del amor.

El amor es un tema principal también en la poesía teocritea, donde son frecuentes los conflictos amorosos. Esta condición lo convierte en contrario a figuras como la de Heracles, que es su contrapunto. Defiende BEYE que a pesar del papel central de Medea en el desarrollo de los acontecimientos del libro 3, es Jasón el que usa y Medea la usada, manteniendo de esta forma siempre el personaje masculino el control de los acontecimientos.

La extrema pasividad de Jasón la explica este autor defendiendo la idea de que la tradición épica no podía acomodarse al tema de un hombre que exhibía fuertes sentimientos de amor y afecto por una mujer. La historia de amor entre Acontio y Cidipa, que es objeto de la atención de Calímaco en su obra Aitia frs.

Sirvió de inspiración, como tantas otras obras de la literatura griega, a autores latinos como Ovidio La manzana inscrita, que Acontio hace llegar a Cidipa, se convierte en el elemento vinculador para esta pareja La inscripción se convierte en la manifestación del poder de Acontio sobre su enamorada, quien no tiene otra opción que casarse con él una vez que ha leído el mensaje La implacable sombra de Acontio gravita sobre Cidipa inexorablemente hasta que ésta finalmente se convierte en su esposa.

Para una aproximación a esta bibliografía, cf. La homosexualidad femenina en la antigua Grecia es una opción amorosa de la que se sabe muy poco El referente obligado al tratar este tema es Safo y su poesía, cuya motivación, generalmente reconocida, es la pasión amorosa de su autora hacia otras mujeres Las escasas referencias de la época helenística hacia el tema lésbico coinciden en valorar negativamente esa postura personal.

En esta línea, un epigrama de Asclepíades72 AP 5. Lo que indica es una desviación de las convenciones amatorias que Afrodita impone, hacia otras no apreciadas Este desprecio se hace patente también en el comentario del escoliasta a estos versos75, puesto que él ataca la inclinación amorosa de las dos mujeres protagonistas del epigrama.

Esta es la misma visión que también aparece en la prosa imperial cuando se trata el tema. La tendencia a valorar negativamente la homosexualidad femenina que se refleja en la literatura es para algunos consecuencia de que se la veía como una amenaza para la sociedad tal y como estaba concebida, al suponer una especie de contracultura Señora Cipris, odia a las renegadas de tu lecho. El travestismo, que no tiene una amplia representación en los textos poéticos helenísticos, aparece mencionado en algunos pasajes de modo diverso.

Esta escasa representación no supone que sea un tema desconocido en la literatura anterior a esta época. Su presencia, a semejanza de lo que ocurre en el helenismo, se da en contextos varios Así, el tema aparece en el Banquete ea de Platón, al exponer éste el mito del andrógino, como origen de la raza humana En Bión Epitalamio de Aquiles y Deidamía aparece el famoso disfraz de Aquiles82 en doncella para no combatir en Troya. En un epigrama de Antípatro AP 7. Aquiles, a instancias de su madre Tetis, se traviste83 y consigue, a juzgar por el texto de Bión, un alto grado de imbricación en el mundo femenino, pero no puede evitar sentir como un hombre y se ve arrastrado amorosamente hacia Deidamía.

Esta contradicción entre apariencia femenina perfectamente conseguida y sentimiento interior deudor de su condición masculina aparece perfectamente clara en Bión. El epigrama de Antípatro AP 7. Abandona de este modo la forma de vida tradicional femenina y se integra en el modo de vida cínico, como compañera de Crates, valorando por encima de todas las cosas el examina el travestismo de la misma como ejemplo de una de tantas mímesis que se pueden encontrar a lo largo de la obra.

El travestismo de Hiparquia86 es profundo y perenne. En el epigrama, Antípatro la compara a otra figura femenina, Atalanta, con una forma de vida alejada del modelo femenino, cuya principal dedicación es la caza. El epigrama de Asclepíades AP Se trata de adoptar algunas prendas masculinas para crear confusión y deseo. El amor indudablemente es un tema señero de la literatura helenística, como se ha observado en los textos poéticos tratados.

Este hecho que se refleja en un auge del amor heterosexual se considera relacionado con el ascenso que registra el papel de la mujer en la sociedad88, pues no hay amor sin autonomía femenina La mujer enamorada es un personaje destacado de la poesía helenística. Las variantes son muy numerosas y van desde la apasionada Medea descrita por Apolonio hasta los fugaces retratos de diversas mujeres que nos ofrecen los epigramas.

El amor se afianza como tema literario en el helenismo Las situaciones y clases de amor que se recogen en los textos helenísticos son muy amplias. Hay numerosos ejemplos en que ocurre así: El amor es indiscutiblemente un tema importante para todos los autores helenísticos, desde los epigramatistas hasta los grandes poetas alejandrinos. Representaba una meta primordial en la vida de la mujer3. Ésta estaba destinada, en la mayoría de los casos, a pasar de la tutela paterna a la tutela del marido.

Era un proceso impuesto por la sociedad del que la mujer, debido a la temprana edad con la que solía contraer 1 La institución matrimonial griega, y sus variantes, ha sido objeto de numerosos estudios, entre los que se encuentran los siguientes: La licencia de liberarse del matrimonio, y conservar la virginidad sólo le era concedida por el padre a alguna hija en el mundo de los dioses, nunca a la mujer de carne y hueso, puesto que perdería casi cualquier opción a sobrevivir5.

El matrimonio constituía una forma de afianzar alianzas, de crear vínculos entre familias distintas, y la mujer se convertía también en un eslabón dentro de la cadena de las herencias6 a través del vínculo matrimonial. Los intereses que confluían en la concertación del matrimonio contribuyeron en gran manera a que se procurara mantener el patrimonio dentro de las mismas familias, es decir, a la endogamia7. En este acuerdo intervenían distintos factores, entre los que no se encontraba el amor que pudiera existir entre los contrayentes8.

Pero lo habitual es la entrega por parte del futuro marido de una dote al padre de la novia. La concertación del matrimonio era establecida por representantes masculinos, padre o tutor, en representación de los novios14, pero existen casos en los que incluso mujeres, como la madre, pueden pactar la unión matrimonial Un ejemplo de ello aparece en Calímaco Aitia fr.

En condiciones extremas, el matrimonio puede ser concertado sin la intervención de representante alguno por parte de los novios. Acerca de este tema gira un epigrama de Calímaco AP 7. Una novia es semejante a mí en riqueza y en linaje, y la otra me sobrepasa. Así se ha interpretado que todo él sería una alusión velada al matrimonio incestuoso de Ptolomeo II Filadelfo y Arsínoe, que Calímaco justificaría a través de la enseñanza, que se transmite en este epigrama27, acerca de la elección que se debe hacer de una esposa que se corresponda en linaje y riqueza con el esposo.

Esta defensa era necesaria teniendo en cuenta que los griegos no tenían en buena consideración al matrimonio entre hermanos, siendo éste incluso una razón que podía justificar el divorcio En cambio, era una costumbre de la familia real egipcia Dentro del ritual matrimonial eran especialmente importantes los cantos de boda o epitalamios, que menciona en sus textos Calímaco Aitia fr.

El interés del varón rico por la mujer pobre que aparece en la obra del cómico griego es posiblemente un signo de la prolongación del sistema patriarcal.

También ha sido objeto de numerosas discusiones el parentesco existente entre Arete y Alcínoo, así por ejemplo, J.

Teócrito nos ha transmitido un epitalamio Idilio 18 , en el cual se elogia la figura de Helena, la contrayente.

Timarevta pro; gavmoio ta; tuvmpana tavn t! También se habla de los perfumes como de otro elemento diferenciador entre esposas y doncellas, por ejemplo en la obra de Calímaco Aitia fr.

Así, esta función es mencionada en varios epigramas como digna de alabanza de la esposa cuando es llevada a cabo con eficacia Antípatro, AP 7. Se destaca también la labor de la rueca como propia de la esposa laboriosa.

Otra buena cualidad en ésta es el silencio. Sin embargo, se conservan testimonios acerca de mujeres que no encajaban en el esquema anterior y, sin embargo, eran apreciadas por sus maridos AP 6. En casos como éste, entra en juego un factor del que se ha dicho que no era determinante para el matrimonio, pero que podía, no obstante, darse.

Este factor es el amor. Así se deduce de la pena que un marido puede sentir ante la pérdida de la esposa Calímaco, AP 7. El matrimonio era, pues, el fin al que debía aspirar la mujer griega. Suponía que ésta pasaba a dedicarse al cuidado de su casa44 y a la procreación. Si bien estas circunstancias podían variar si la condición social de la mujer no era desahogada El matrimonio al que la mujer accedía a edad muy temprana, a diferencia del varón que lo hacía en la madurez, implicaba casi con total seguridad la virginidad de la joven desposada.

Esto era considerado un honor para la muchacha, pero fundamentalmente para 42 Cf. La casa es el dominio femenino y, por tanto, el lugar donde la mujer tiene autoridad.

Este honor que la doncella confería a su familia a través de su virginidad debía mantenerse en la familia de su marido a través de no consentir en un adulterio. Éste era considerado un delito muy grave entre los griegos debido a que suponía una ofensa contra el honor del marido Este estado de cosas indica que la importancia de las acciones femeninas no se medía tanto en cuanto el daño que éstas podían ejercer en las propias mujeres, sino en tanto dañaban la imagen poderosa del varón Es en este momento histórico cuando se reconoce una igualdad a la esposa en el contrato matrimonial, que hasta entonces se le había negado El matrimonio se muestra como una institución estable La ausencia de maternidad en la vida femenina estaba desaconsejada incluso médicamente2.

La sociedad griega otorgaba un lugar preponderante a la descendencia3. Era fundamental, entre otras cosas, la transmisión de la herencia familiar a través de hijos legítimos4. El embarazo era considerado un remedio para toda clase de enfermedades, cf. El logro de la maternidad como fin deseado del matrimonio tiene abundantes exponentes literarios en la época helenística.

Entre éstos, se encuentra Fénice de Colofón La canción de la corneja: El hecho de ensalzar la maternidad y destacar la tristeza de la ausencia de hijos estaba en consonancia con las aspiraciones de la sociedad griega, que necesitaba a los hijos para perpetuarse.

El hecho de que a través de la gestación femenina el proceso reproductivo culminase con el ansiado nacimiento no implicaba una valoración positiva de la mujer8. Esta minusvaloración que la mujer sufría en este aspecto, y en otros de su vida, es considerada por algunos estudiosos subyacente en su comportamiento posterior con el hijo, cuando al ser madre adquiere gran poder sobre éste10, y por tanto sobre el sexo opuesto. A pesar de ello, los médicos, en contra de las teorías de Aristóteles, creían en la existencia de una especie de esperma femenino que intervenía en la reproducción, cf.

Es muy frecuente la utilización, como referencia al momento previo al alumbramiento, de la imagen literaria de desatarse el cinturón12 Calímaco, Himnos 1. A continuación, la parturienta adopta la posición, que algunos consideran adecuada para dar a luz13, muy distinta de la generalmente aceptada. Todo ello, unido al estado emocional de la mujer en esas circunstancias, aparece en Calímaco Himno 4. Los hechos y emociones previos al parto los describe Calímaco del modo que sigue Himno 4: Acerca del papel de las matronas y el cuidado maternal en el mundo grecorromano, vid.

La Antología Palatina es fiel reflejo de la alta mortalidad que el parto ocasionaba en el mundo griego AP 7. Uno de estos ejemplos nos da la idea de la frecuencia de este hecho cuando un epitafio de Leónidas se refiere a cuatro hermanas muertas en el parto AP 7.

Ambas podían convertirse en enemigas para las parturientas si no se les rendía el culto conveniente El alumbramiento implica impureza para la mujer La purificación tras el parto se consigue mediante el baño ritual, que frecuentemente se realiza con el agua de fuentes o ríos, como se recoge en varios textos de Calímaco Aitia fr.

En Estrabón Geografía 3. La madre debe velar por el cuidado de su prole, como Alcmena hace con su pequeño hijo Heracles Teócrito, Idilio No sólo en la alimentación o el vestuario es obligada la presencia materna, sino también en aspectos como la educación.

Así tenemos en el mimo 3 de Herodas a una madre que conversa con el maestro de su hijo sobre la desgana para el aprendizaje que muestra aquél. La madre pide al educador que castigue con dureza a su descendiente para hacerle cambiar de actitud. Esta función proporciona una posición de privilegio a la mujer en la medida en que su contacto permanente, especialmente durante la primera etapa de la vida, con los futuros ciudadanos puede determinar la actuación de éstos El amor maternal puede trastocarse, en raras ocasiones, en sentimiento destructivo, como Eurípides ha sabido reflejar magistralmente en su Medea.

La contundencia de hechos semejantes suple su escasez, puesto que quedan retenidos en la mente de quien los conoce. El mundo helenístico no es ajeno a acciones maternas de este tipo, como algunos epigramas se encargan de recoger AP 7. La mujer, como es conocido, estaba apenas integrada en el mundo del trabajo1. Esto no quiere decir que no hayan existido mujeres trabajadoras desde los albores de la civilización griega2.

Los beneficios que la mujer podía obtener eran frecuentemente escasos. Las humildes ocupaciones a duras penas le permitían subsistir, puesto que ésta no podía aspirar a realizar actividades en las cuales se movieran cantidades significativas de dinero. Diferentes motivos empujaban a la mujer al trabajo, entre éstos se encuentran acontecimientos políticos, como las guerras9, que también empujaban a las mujeres a ocuparse de la dirección de los asuntos familiares10, o situaciones personales adversas, como la viudedad Es evidente, pues, que la esclava es una figura central dentro de las distintas mujeres que se integran en el mundo del trabajo en Grecia, ya que esa condición implica siempre un sometimiento en muchos sentidos, entre los cuales el laboral es fundamental Cuando se habla de ocupaciones femeninas en Grecia, el tejido es una dedicación primordial Así desde Homero se considera el tejido como una de las principales ocupaciones de la mujer, cf.

En los tres grandes alejandrinos existe alguna mención a mujeres que llevan a cabo esta labor, si bien las circunstancias de cada ejemplo difieren. Aparece también como epíteto de una muchacha en la Antología Palatina 6. Esta dureza se aprecia en los versos siguientes: Este símil en el que se hace mención de los sacrificios de las tejedoras, como el tener que estar tejiendo desde muy temprano, lo utiliza Apolonio para indicar la situación anímica de Medea cuando se debate en un mar de dudas ante la terrible disyuntiva de ayudar a Jasón, del que se ha enamorado, o ser leal a su padre.

La relación se establece entre el sufrimiento psíquico de la princesa y el físico de la mujer humilde. Este ambiente de miseria y sacrificio es el predominante también en un epigrama de Leónidas AP 7.

Así habla del canto con que se acompañaba en su labor27 durante su ancianidad: Una de ellas es el abandono de esta actividad. Así lo recoge Leónidas en un epigrama AP 6. En concepto de ofrenda a la diosa, otras tejedoras Leónidas AP 6. En el mismo epigrama de Leónidas se menciona la difícil situación de estas mujeres obligadas por la miseria a trabajar, al destacar el sacrificio que supone para ellas la ofrenda de sus utensilios.

También tres bordadoras ofrecen a Atenea el producto de su actividad, como recoge Leónidas AP 6. La delicadeza de la labor que han realizado se describe como el producto de una ardua dedicación y rivalidad que las tres mujeres mostraron durante su ejecución.

Generalmente se asocian con esta actividad honestidad y laboriosidad. Por ello, es obvio que en algunos epigramas Leónidas AP 6. La habilidad para tejer suele ser una característica de las principales heroínas griegas38, lo cual remarca la valoración positiva que la dedicación a esta labor tenía en el mundo griego.

En un epigrama de Antípatro AP 6. Se insiste en ellos en las pocas ganancias y muchos sacrificios que ocasiona el trabajo de 37 Cf. La situación contraria la encontramos en otro epigrama AP 6. Esto indica que no era absolutamente segura la consecución de una posición materialmente desahogada a través de la prostitución, a la que factores diversos podían convertir en una actividad poco lucrativa.

Otro oficio que se recoge en los poetas helenísticos es el de molinera. En Calímaco aparece en varias ocasiones. En una ocasión en los Himnos 4. En ambos casos se utiliza el sustantivo ajletriv" v.

El fragmento de Hécale es puramente descriptivo del trabajo de la molinera: Se condena a esta muchacha a una labor que por estirpe no le corresponde, siendo castigada físicamente, por el trabajo que desempeña, y psíquicamente, por la afrenta social que conlleva. La nodriza45, como es bien conocido, constituye otra dedicación fundamental de la mujer griega que aparece recogida en los textos helenísticos.

La esclavitud y la pobreza se encuentran entre las principales causas que abocan a las mujeres a esta ocupación. Entre los epigramas helenísticos se encuentran, entre otros, dos epigramas laudatorios que tratan esta figura. Uno es de Calímaco AP 7. Entre éstos se cuenta Dioscórides AP 7. Por otro lado, en cada uno de los epigramas laudatorios anteriormente mencionados se hace referencia a dos labores distintas que podía llevar a cabo la nodriza.

Una coincidencia entre ambos epigramas es que el supuesto autor de la alabanza se autodenomina con el mismo sobrenombre infantil, Mivkko", probablemente en recuerdo de la época en que la nodriza tenía a su cargo a los entonces niños. Queda patente también la importancia concedida a la mujer que desempeñaba esta función por el hecho de que en ambos epigramas se alude a la misma por su nombre En el caso de Escra se menciona su labor nutricia, ajgaqo;n gavla AP 7.

En el caso de la ciudad de Trecén AP JH Troizh;n ajgaqh; kourotrovfo": Así, conocemos su papel como acompañante de otra mujer en una salida a la calle, tal y como recoge Teócrito Idilio 2. Apolonio retrata a la nodriza Polixo en el episodio de Lemnos en el papel de arengadora para las restantes mujeres. La ancianidad y la labor nutricia de ésta a lo largo de su vida la convierten en una voz digna de atención para las mujeres lemnias, enfrentadas a la amenaza de la llegada de Jasón y sus 52 Cf.

Entre los oficios de vendedoras, existe una referencia a una perfumista en Asclepíades AP 5. Esta profesión56 pertenecería al grupo de vendedoras de objetos de lujo y sacrificio Estas mujeres eran primordialmente tenidas en cuenta a la hora de organizar una fiesta, como se recoge en Asclepíades: También en inscripciones se encuentran referencias a esta actividad femenina No son frecuentes las menciones de mujeres poseedoras de tierras61, por ello mencionamos el caso de un epigrama de Nicéneto AP 55 Cf.

Es evidente que no eran numerosas las mujeres que estaban en esa situación63, pero existían Los cambios sociales que el helenismo trajo consigo lo permitieron Así las inscripciones han dejado huella, en las ciudades helenísticas, de transacciones en temas de propiedad realizadas por mujeres También las mujeres podían poseer esclavos como recoge Herodas Mimo 5 Evitar una posible promiscuidad sexual de la mujer, que pudiera poner en entredicho la legitimidad de los hijos, podría ser una causa posible de su ausencia de los banquetes, en los cuales 61 Cf.

El derecho de la mujer a la herencia era dudoso, cf. La presencia de la figura femenina en el mundo del trabajo, aunque se pueda considerar escasa, queda patente tras las referencias, que se han citado anteriormente, encontradas en los textos de los poetas helenísticos.

La mujer que trabaja con frecuencia lo hace empujada por diversas circunstancias adversas, aunque en el helenismo, al haber conseguido una cierta autonomía respecto a su dependencia del varón71, puede incluso llegar a ser una opción libre. La participación de la mujer en el mundo de las finanzas se afianza Esta presencia femenina en el mundo del trabajo contribuye a apoyar la idea de que la reclusión femenina no era tan hermética ni generalizada como defienden algunos estudiosos73, aunque se considere desde otros sectores de opinión que la mujer tenía problemas para salir a la calle con el fin de aprender un oficio, puesto que esto no estaba generalmente bien visto También la nodriza era una figura con una especial trascendencia y significación para los griegos.

El acceso de la mujer a las disciplinas artísticas era difícil1 puesto que no estaba contemplado dentro del papel tradicional a ella asignado2.

No obstante, desde época arcaica, con Safo, se constata la existencia de alguna figura femenina que hizo caso omiso de las convenciones impuestas a su sexo3, ya que el mundo de la educación y todo lo relativo a ella en la civilización griega estaba dirigido principalmente al 1 Existen estudiosos que no creen que el alejamiento entre mujer y cultura haya sido tan relevante en el mundo griego.

Es difícil, en ocasiones, establecer la frontera entre la hetera, formada desde antiguo en actividades intelectuales y artísticas para entretenimiento del varón, y la mujer que persigue una formación intelectual por inquietud personal Sin embargo, a la vez, se encuentran indicios de la difícil batalla que la figura femenina tenía que librar para abrirse paso en un mundo restringido al varón13, en otras referencias a ciertas escritoras. El respeto y veneración que la obra de Safo infundía a los autores helenísticos se percibe a través de distintos epigramas.

Así se manifiesta en uno de Dioscórides AP 7. También Antípatro le dedica alguna de sus composiciones AP 7. Sapfwv toi keuvqei", cqw;n Aijoli;, ta;n meta; Mouvsai" ajqanavtai" qnata;n Mou'san ajeidomevnan.

Queda patente, pues, en estos textos una admiración absoluta hacia la poetisa de Lesbos, por parte de estos autores, pero también entre las cultivadoras del género poético se encuentra una mujer, Nóside, que exalta su relación con las Musas, como declara en uno de sus epigramas AP 7. Esta interpretación de texto también ha sido adoptada por Dübner, a excepción de tivktei que escribió tivkten.

En los distintos epigramas en los que se hace mención a la figura de Erina, es frecuente la repetición de algunos temas. También todos ellos coinciden en lamentar la muy temprana desaparición de la joven promesa y en reconocerla como miembro de pleno derecho de su gremio literario17, dentro del cual también se incluía a Safo, con la que incluso se establece una comparación crítica AP 9.

La temprana desaparición de Erina aparece registrada de una forma que constituye un motivo sepulcral por Leónidas AP 7. Antípatro dedica un reconocimiento a la labor de esta autora que se hace evidente cuando se insiste en el hecho de que sus 17 18 En AP 7. Esta consideración parece informar de que Erina hubo de continuar unida al telar y la rueca, presionada por el entorno social, para que no fuera denostada por dedicarse a una labor que no era habitual en su sexo Las menciones que se encuentran acerca de la escritora Filénide coinciden ambas AP 7.

Esta obra debía pertenecer a una corriente existente, aunque de la que casi no se conserva nada, de cierto tipo de literatura erótica. El cultivo de este tipo de literatura parecía no estar excluido para las mujeres Tanta trascendencia adquirió el asunto que no deja de obviarse en estas dos composiciones a pesar de tratarse de epitafios de esta mujer.

La preocupación central en los dos epigramas es la de 23 Cf. En defensa de esta mujer se dice expresamente que no contravino en su vida las normas de moralidad convenientes a su sexo No obstante, es de destacar que compañeros del sexo contrario aclaren el malentendido que sufrió esta escritora, porque esta acción demuestra una intención de reconocimiento hacia ella.

En el terreno musical se aprecia también la presencia femenina Una compositora llamada Glauce es mencionada varias veces en distintos textos tanto de Teócrito Idilio 4. Se alude a piezas musicales compuestas por ésta y también queda patente, en el sucinto epitafio atribuido a Teócrito AP 7. Esta actitud que Teócrito refleja parece mostrar la existencia de una cierta inquietud sociológica de la mujer griega. Una citarista es mencionada por Herodas en uno de sus mimiambos: Antiodémide es una contorsionista o actriz, a juzgar por la descripción que de ella se hace en un epigrama de Antípatro AP 9.

Ella, debido al éxito que obtiene con sus habilidades, viaja a Roma para llevar distracción a sus habitantes. Parece existir un cierto componente erótico en su trabajo que puede hacer pensar con casi total seguridad que se trata de una hetera. Podría representar la coexistencia de los valores de épocas precedentes, la hetera como entretenimiento en el simposio, con los renovadores a los que se ha hecho referencia, al haber conseguido un éxito que la haga trasladarse a Roma para exponer allí también sus capacidades de expresión.

Este éxito le confiere una cierta independencia y poder ante el varón, que eran bastante difíciles de conseguir en épocas anteriores.

La relación de la mujer en el helenismo con el arte se manifiesta en los textos también en la faceta de observadora de objetos artísticos. En este sentido, existen ejemplos claros en el mimiambo cuatro de Herodas, cuando dos mujeres se detienen en la observación de las obras que contiene 34 Cf. Su presencia en la sociedad contó con mayor apoyo que en tiempos anteriores, pero no dejó de estar sujeta a ciertas normas de actuación atribuidas a su sexo.

Así la identificación de la muerte de Erina con un matrimonio con Hades, a pesar de tratarse de un motivo usual en la poesía funeraria no deja de tener cierta connotación que remite a lo que debía ser la vida de una mujer, o la definición de la obra de Safo como si de un hijo suyo se tratase, motivos literarios frecuentes en los textos. Foto del museo 6. Constituía no sólo un trabajo, sino también un estilo de vida, en el caso de las heteras fundamentalmente, 1 Cf.

La ascensión de una prostituta esclava hasta llegar a ser esposa de un ciudadano ya se recoge en Contra Neera, atribuido a Demóstenes, cf. La prostitución era una actividad en la que se iniciaba a las niñas desde la infancia6, sobre todo teniendo en cuenta que muchas de ellas habían sido expuestas7 y recogidas por dueños de burdeles para formarlas en el oficio.

La esclavitud conducía frecuentemente a la prostitución8. La presencia constante de las prostitutas en la sociedad griega se refleja en los textos literarios donde suele ser un punto de referencia inevitable. Para una hipótesis acerca de los motivos que podían conducir a la exposición de las niñas en Atenas, vid. Así se observa en un epigrama de Dioscórides AP Esta imagen desfavorable aparece también en Calímaco Hécale, fr.

Acerca del estatus social de éste en Atenas, vid. Su preocupación por evitar los hijos las instaba a recurrir a métodos anticonceptivos e incluso al infanticidio, cuando el nacimiento no había podido evitarse, cf. Aetia, Iambi, Hecale and other Fragments, p. Skuvlla gunh; kataka'sa kai; ouj yuvqo" ou[nom j e[cousa v. Los motivos que propiciaban estas ofrendas eran diversos. Podían ser ruegos que permitieran a estas mujeres seguir seduciendo a los clientes que les proporcionaban su medio de vida19 o muestras de agradecimiento por los logros conseguidos.

Es frecuente la enumeración en estos epigramas de distintos objetos de adorno personal muy frecuentes entre las heteras20 AP 6. En un epigrama de Leónidas AP 6.

Nombre que también nos remite al renombrado monstruo Escila, que junto con Caribdis era famoso por sus terribles amenazas a la navegación. Acerca de la consideración de Escila como un verum nomen, vid.

El mantenimiento de un aspecto seductor era indispensable para conseguir un buen rendimiento. Así se aprecia en estas mujeres una concienciación constante por todo lo concerniente al cuidado personal23, como Nóside constata AP 9.

Poluarci;" ejpauromevna mavla pollavn kth'sin ajp j oijkeivou swvmato" ajglai? También se mencionan con frecuencia, entre las ofrendas, objetos de trabajo AP 6.

Lusidivkh soiv, Kuvpri, to;n iJppasth'ra muvwpa, 22 Cf. También era frecuente en éstas el uso de cosméticos, cf. El uso de todo tipo de artificios para seducir era típico de las cortesanas, cf. Así Filitas AP 6. El epíteto utilizado para definirla, filevrasto" v. Meleagro señala los cabellos encanecidos como el fin de la vida profesional de una prostituta AP 5. Inevitablemente la vejez indicaba el momento del declive Príapo también es una divinidad reverenciada por las prostitutas A éste se le ofrendan guirnaldas en recuerdo de una noche de fiesta AP 5.

Una hetera bebedora no ofrenda a Afrodita o Príapo, sino a Dioniso un lujoso quitón en un epigrama de Faleco Aten. A esta divinidad se la consideraba el dios del amor sensual, cf. La organización de un banquete, dentro de la cual no pueden faltar las heteras, es el objeto de un epigrama de Posidipo AP 5. La ofrenda de un abanico, por parte de una hetera, a Urania34, que aparece en un epigrama de Dioscórides AP 6. Las heteras tenían, cuando su situación era buena35, la potestad de decidir si aceptaban o no a sus clientes Teócrito recoge, en alguno de sus Idilios, algunas reacciones masculinas ante la actitud reticente de alguna hetera: Esta Afrodita Urania estaba asociada generalmente en Atenas con el matrimonio, cf.

En Teócrito38 se encuentra una reacción violenta cuando el amante en cuestión golpea a la hetera39, tras lo cual ella huye: El despecho, a pesar de tratarse de una hetera, se apodera del amante herido, al cual atormentan los celos después del abandono. Este tratamiento violento contra la mujer41 en el simposio era habitual, pues suponía una reafirmación de la hegemonía sexual masculina Aunque esto no significaba que las prostitutas no estuvieran protegidas por la ley.

Así, en el mimo 2 de Herodas, autor que trata en su obra el amor de burdel43, se encuentra un ejemplo de ello referido al rapto44 de una prostituta Sexual Violence in the Greek and Roman Worlds. La sensación de haber sido rechazado por un ser servil, la prostituta, se adueña del posible cliente, como se aprecia en Teócrito cuando un pastor sufre esta situación Eran muy pocas las que eran libres.

JH lamurhv m j e[trwse Filaivnion, eij de; to; trau'ma mh; safev", ajll j oJ povno" duvetai eij" o[nuca. Este mismo autor insiste en la volubilidad de las prostitutas en otro epigrama AP 5.

En este tema coincide con otros epigramatistas como Meleagro AP 5. Esta inconsistencia del sentimiento femenino es una característica atribuida por los griegos a la mujer en general, por lo cual no es una característica propia sólo de la prostituta. Esta situación permite ver cómo la hetera gozaba de cierta independencia que hacía que pudiese escoger a sus amantes53, aunque los motivos para aceptarlos o rechazarlos generalmente estaban relacionados con las ganancias que pudiese obtener Este hecho se refleja claramente 50 La discusión acerca de si todas las mujeres que retrata Asclepíades en sus epigramas son heteras o no, es el centro del trabajo de CAIRNS, Eikasmos 9, , pp.

También es considerado un motivo recurrente de la literatura erótica desde que el amor empezó a ser pagado con oro Esta notoriedad contrasta con el anonimato que envuelve a la esposa Los nombres que utilizan, casi nunca el verdadero59, suelen hacer alusión a alguna destreza o característica personal a la hora de realizar su trabajo. Esta posible relación sería absolutamente moderna, como muchas de las ideas griegas, si se relaciona, por ejemplo, con la defensa que a principios de siglo hacía la escritora Virginia Woolf entre una situación material desahogada y la libertad intelectual para la mujer.

Este hecho guarda muchas similitudes con el travestimiento habitual en la mujer para la ceremonia de boda espartana, con lo cual la mujer perseguía parecerse a un muchacho y no a un varón adulto Se puede asegurar que existieron incluso manuales para la formación de las heteras Así son numerosas las flautistas En un epigrama de 61 Cf.

Acerca de la frecuente presencia del travestismo en un contexto ritual en Grecia, vid. Para un mayor acercamiento a la situación de la mujer en Esparta, vid. Esta formación era un factor que también hacía que la hetera pudiera ser temida, cf. En otro epigrama de autor incierto AP 5. Competiciones que indican unas circunstancias sociales de cierta decadencia, que, por otra parte, era un ingrediente habitual de los banquetes en los cuales los vasos podrían estar decorados con escenas que invitaban a desmanes de este tipo La muchacha no queda satisfecha con la cantidad que se le ofrece a cambio de sus servicios y los deniega tranquilamente, lo que puede denotar que los clientes no le escasean.

Resulta evidente también en este epigrama la relación importante entre esclavitud y prostitución en el mundo griego75, al ser una esclava que camina con su dueña la requerida como prostituta. A pesar de las desagradables situaciones a que la relación con una hetera podía conducir, como se ha visto en alguno de los textos anteriormente mencionados, Meleagro AP 5.

También aparece la codicia como el símbolo distintivo de la cortesana en la comedia nueva, cf. Esta actividad era necesaria y la ciudad de Atenas, donde la mayor parte de las prostitutas no eran atenienses81, exigía pagos en relación con la prostitución, aunque tal actividad no fuera legal. La 77 Los cambios sociales que se producen en este momento favorecen el establecimiento de ambientes de placer y disipación, donde las prostitutas tienen un importante papel.

Así se afirma que a partir del s. En el helenismo la prostituta era una figura de incuestionable presencia social en todas sus variantes Los cambios que se registraron en ese momento, respecto a la situación social de la mujer, no llegaron al grado de menoscabar en profundidad la sociedad patriarcal heredada de épocas anteriores. La mujer atendía estas actividades que le 1 Cf. CULTO En la poesía helenística, se encuentran ejemplos varios de la presencia de la mujer en los diferentes cultos, los cuales se pueden dividir, a su vez, en oraciones, sacrificios y purificaciones7.

La asistencia a las Adonias de dos mujeres es el tema del idilio 15 de Teócrito8. Dos amigas acuden juntas a estas fiestas en honor de Adonis, celebradas en el palacio de Ptolomeo II Filadelfo bajo la dirección de su esposa.

Allí, entre otros actos, escuchan el canto que narra los hechos acerca de Adonis que se conmemoran en la fiesta. Se marchan apresuradamente ya que temen al marido que debe estar esperando la comida en casa.

Entre los numerosos detalles que confieren un toque realista a este poema se ha señalado el lenguaje que usan estas mujeres9. Se ha subrayado, en este idilio, que Teócrito establece un 5 Cf. Entre los estudios sobre este idilio, se puede mencionar a M. También se encuentran alusiones a las Adonias en un epigrama de Dioscórides AP 5. Dentro de la purificación, se encuadraría el gesto de escupir que las mujeres realizan en honor de una diosa en un fragmento calimaqueo de localización incierta fr.

Sabemos que este acto era frecuente, incluso para purificarse después de la pronunciación de palabras consideradas impías Entre otros ejemplos, se repite este gesto por parte de las mujeres en otro texto calimaqueo Himno 6.

También destaca este contraste M. Estas le sacrifican un gallo15 puesto que no tienen posibilidades de ofrecer otro animal en agradecimiento por el restablecimiento de sus enfermedades Las mujeres presentes en las Tesmoforias, las fiestas en honor a Deméter, aparecen recogidas por Calímaco en su himno en honor de dicha diosa En un texto correspondiente a este himno Himno 6.

Se señala la presencia de niños y doncellas18, lo cual indica que las fiestas no estaban restringidas a las mujeres casadas La fertilidad de los campos, uno de los fines de estas festividades, aparece 13 Acerca de la importancia del culto de este dios en época helenística, cf.

En otro texto calimaqueo Himno 6. A algunas de estas mujeres hace mención Calímaco. En un texto Himno 5. En otro texto Himno 5. En un entorno que se encuadraría fuera de la festividad en sí, también Euforión de Calcis Euph.

Mujeres que debían permanecer descalzas, sin manto y despojadas de velos. Con un aspecto absolutamente contrapuesto a esta austeridad, se habla en un fragmento anónimo Lyr. En éste se describe a las tiernas componentes de estos coros: OTTO, Mito y culto, p. Dionisio, acompañado generalmente por mujeres, era considerado como un dios al que se le atribuían con frecuencia características femeninas Teócrito dedica uno de sus idilios, el 26, a las Bacantes Tanto aquí como en el fragmento anónimo anteriormente aludido los coros de mujeres se localizan fuera de la ciudad.

En los versos iniciales de la composición teocritea , un grupo de mujeres hacen los preparativos correspondientes a sus ritos. El desmembramiento del hombre es descrito con una crudeza absoluta. Esto ha dado pie para pensar que el idilio podría ser una defensa implícita del poeta para los asesinatos rituales que algunos creen que podrían formar parte del culto a Dioniso. Sin embargo, esta hipótesis no parece probable Esta referencia, aunque se refiera a un universo mítico, sirve para observar la exclusión total del varón de estas celebraciones.

Es cierto que hay excepciones importantes a esta afirmación, así los santuarios de Dodona y Delfos contaban con la presencia de sacerdotisas a pesar de estar dedicados a divinidades masculinas. Entre las sacerdotisas retratadas por la poesía helenística, se encuentra la descrita por Calímaco Himno 6. También se menciona en el texto el hecho de que ésta había sido elegida por la ciudad, pues éste es uno de los conductos para llegar a ejercer una ocupación de este tipo.

En época de los Ptolomeos el cargo de sacerdotisa parecía estar generalmente reservado a mujeres de 30 Acerca del sacerdocio femenino, vid. Para designar la ocupación que realizan Medea e Ifíade se utiliza el mismo término, ajrhvteira v.

Es éste un epitafio en que se resume, a grandes trazos, la vida de una anciana que ha sido sacerdotisa de varias divinidades y que muere en brazos de sus hijos Otra denominación, qalamhpovlo"37 v. En lo que se refiere al apartado de profetisas, se encuentra en Teócrito Idilio 3.

Esta actividad no puede separarse 35 Cf. La mujer aparece con no escasa frecuencia relacionada con el mundo de la magia. La diosa protectora de la magia, Hécate, es fundamentalmente venerada por las mujeres. Esta misma diosa42 sirve de hilo conductor hacia una de las figuras señeras de la magia, Medea, la cual, como se ha comentado anteriormente, era sacerdotisa de esta divinidad.

Apolonio la describe claramente como maga en los inicios del libro tercero vv. La consideran dolovessa Arg. Argos coincide con las diosas en su confianza en la intercesión de Medea para superar el trance en que se encuentran y, por ello, no duda en recurrir a su madre Calcíope para que consiga la ayuda de Medea y sus conocimientos en pócimas, que Argos atribuye a la diosa de la cual es sacerdotisa Arg.

Así, éste no duda en convencer a sus compañeros de esto hablando de las increíbles acciones que Medea puede llevar a cabo gracias a su magia, que se debe a las pócimas que puede elaborar partiendo de materias tan primarias como el agua y la tierra Arg.

Para algunos, este intento de hacer volver al amante, de capturarlo, acaba convirtiéndose en una liberación para la propia Simeta Esta utilización de la magia es una alternativa femenina de solución o compensación por las penas de amor49, ya que no tiene los mismos cauces que el hombre para solucionar estos problemas.

El encantamiento posee un poder terapéutico que alivia el sufrimiento de la hechicera Esta desgraciada situación de Simeta, convertida en una mujer que ha dejado de ser virgen sin seguir los cauces socialmente impuestos para ello, se convierte en un refuerzo de las tradicionales propuestas para el 45 También se ha defendido la presencia de magia con fines amorosos en Teócrito, en el idilio 7 vv. En este artículo, el autor expone que la cualidad terapéutica del encantamiento no es la misma exactamente que la que Polifemo encuentra en el canto en el idilio Simeta alterna a lo largo del texto teocriteo el relato de su historia con Delfis con el propio encantamiento que lleva a cabo para conseguir hacerlo regresar a su lado.

De gran importancia en el idilio han sido considerados los versos que siguen: La estructura de las estrofas de este encantamiento ha sido objeto de controversia entre los 52 Cf. Los encantamientos para atraer amantes eran parte importante de la magia griega57, y de todas las épocas. Los poetas helenísticos registran con frecuencia las salidas a procesiones de las mujeres, que suponen el acceso a otras personas. Así, la Simeta del idilio 2 de Teócrito se enamora de Delfis tras verlo durante una procesión, o la esposa honesta del mimo 1 de Herodas, cuyo marido ha partido para el combate, es observada por un pretendiente durante su participación en otro culto religioso.

La religión se convierte, a lo largo de la vida femenina, no sólo en una manera de expresar la experiencia emocional y física de la mujer, sino 56 Cf. La magia mantiene lazos de unión con lo religioso El territorio de la magia es uno inaprensible y misterioso. No se puede definir o racionalizar el sentimiento religioso, del mismo modo que tampoco el mundo de la magia, por muy distintas que sean las razones o motivos que los originen. La mujer helenística hace acto de presencia en ambos, como era de esperar, incluso existen datos acerca de mujeres que escribieron sus conjuros, como se ha visto.

La presencia femenina en estos campos no es una novedad64, lo que supone que no se innova en los textos poéticos helenísticos al reflejarla.

El fenómeno de la muerte, en las antípodas de la vida, marca, sin embargo, gran parte de la existencia humana. La incomprensión de la experiencia de la muerte no impide la certeza absoluta de su presencia e inminencia para todos. Los griegos no son una excepción en este aspecto, y la muerte es para ellos también una parte importante de la vida1, que determina muchas normas sociales de actuación. La muerte comporta impureza, lo mismo que el nacimiento, y la mujer se relaciona estrechamente con los dos acontecimientos que definen los límites de la vida humana5.

En los textos poéticos helenísticos, la presencia femenina se señala desde diversos puntos de vista en lo que se refiere a la muerte. La mujer que mata no es una figura femenina frecuente en los textos, pero produce un efecto de absoluta contundencia cuando aparece, especialmente si mata a sus hijos.

Esta figura no se corresponde con las características habitualmente atribuidas a la mujer que tiene hijos. Esta forma de actuación puede suponer una consideración de la maternidad como un instrumento de poder de la mujer frente al varón, ya que ésta se erige en destructora del fin claro del matrimonio: En los epigramas helenísticos aparecen dos mujeres que acometen la terrible acción por motivos absolutamente diferentes.

En el de Timnes AP 7. To;n parabavnta novmou" Damavtrion e[ktane mavthr aJ Lakedaimoniva to;n Lakedaimovnion vv. Entran en conflicto en este caso sentimientos contrapuestos: Lacedemonia ella, lacedemonio él. La madre como inmoladora del propio descendiente no es extraña en esos cultos bien conocidos Medea no mata directamente a su hermano Apsirto, pero idea y prepara su asesinato La necesidad es el pretexto de la maga para planear semejante acción, puesto que desde el momento en que optó por ayudar a Jasón asumió la realización de cualquier acción por causa del beneficio de aquél, que ha pasado a ser el suyo propio también.

Es bien conocido en toda la literatura el motivo del asesinato por despecho, y la helenística no es una excepción En un fragmento de Alejandro el Etolo fr. Los epigramas son pródigos en ejemplos.

Así, Dioscórides AP 7. En los casos de epitafios de parturientas, los datos identificativos suelen incluir la patria y el nombre del esposo. Este grupo de epigramas se caracteriza por una cierta frialdad en lo que parece una enumeración de datos y contrastan, por ello, con uno de Teodóridas AP 7. Una curiosa explicación de la muerte en el parto la expone Timnes AP 7.

La importancia de ser enterrado en la tierra natal se desprende de un epigrama de Timnes AP 7. El dolor por la pérdida de un ser cercano, esposo o hijo con frecuencia, puede provocar en alguna mujer un dolor tal que lleve a la muerte por tristeza o al suicidio. Un epigrama de Calímaco AP 7. Esta presencia se manifiesta de diversas maneras.

Una imagen tal que diríase que la joven pervive El mismo tema es bien conocido en las inscripciones métricas de época helenística. Esa lamentación de la madre ante el sepulcro se repite incluso en el caso de una tumba vacía, como se recoge en un epigrama de Faleco AP En el caso de un epigrama de Diotimo AP 7. Esta reflexión supone un replanteamiento de la conveniencia de la maternidad cuando el destino depara un pesar tan grande como el de la pérdida del hijo.

Las señales de duelo físico, consideradas parte importante del ritual de lamentación32, son variadas en sus manifestaciones en los textos. Así en un epigrama de Antípatro AP 7. Baste señalar, a título ilustrativo, por ej. No es el caso de la joven que muere al ir a dar a luz de la que nos habla Teodóridas AP 7. Eujruvsoron peri; sh'ma to; Fainarevth" pote; kou'rai kevrsanto xanqou;" Qessalivde" plokavmou" vv. La mujer puede conducir a la muerte a seres muy cercanos de su entorno, empujada generalmente por sentimientos irracionales.

A éstos le unen lazos fraternales o amorosos. Las causas por las que muere la mujer, que se reflejan en los textos, se refieren, en numerosas ocasiones, al embarazo y al parto. Esta frecuencia puede explicar la ligera frialdad con que a veces se registran estas muertes. La tristeza por la pérdida de un ser cercano, o la imposibilidad de afrontar la vida sin esa presencia, conducen también a la mujer al suicidio o hacia una muerte que no se explica por otro motivo que el propio estado anímico que la ausencia del ser amado provoca en ésta.

Sobre este tema vid. La existencia de puntos de vista misóginos es reconocida a lo largo de toda la literatura griega1. Este generalizado punto de vista sobre la mujer griega era el reflejo del tratamiento social que recibía. La mujer era considerada un ser caracterizado por su irracionalidad, que contrastaba abiertamente con el talante 1 Así aparece recogido en varios trabajos de distintos estudiosos que se han ocupado del tema.

Cuando Jasón va en busca del vellocino de oro para recuperar el trono de Yolcos, es la princesa Medea quien le ayuda en la prueba y en la huida posterior, matando incluso a su hermano Apsirto para evitar que su padre les dé alcance.

La ayudante del héroe, convertida en su esposa, le da dos hijos a Jasón, con el que se instala en Corinto cuando no puede conseguir el trono que le correspondía. Es este un brevísimo resumen de la historia 14 que, sin embargo, no fue siempre igual en todos sus extremos.

En versiones anteriores a Eurípides, es Jasón el héroe indiscutible del relato: Es de la mano de Eurípides cuando Jasón va perdiendo su estatus heroico, al tiempo que Medea gana terreno con su acción desmedida de venganza, que la lleva a matar a sus propios hijos.

Se habla de venganza, de amor un amor terrible de esos que nadie quisiera padecer, de despecho por el abandono de Jasón. Como pone de manifiesto la profesora A. Un buen tratamiento de conjunto sobre la figura de Medea puede verse en J. Las separaciones no reportan buena fama a las mujeres, y no es posible repudiar al esposo. Por su parte, el planteamiento de Jasón de casarse con una princesa griega es coherente con las normas de la Atenas que, desde el año a.

Aunque la decisión de Jasón puede y debe ser entendida como egoísta y cínica, responde sin duda a ese intento de normalizar su situación y la de sus hijos: Por otra parte, el concepto de descendencia como prolongación exclusiva del linaje del marido hace que Jasón considere lógico conservar a sus hijos tras el divorcio. Los hijos eran, por así decirlo, propiedad del hombre y, en caso de disolución del matrimonio, quedaban bajo la tutela del padre; El panorama social y político en el que Eurípides escribe su Medea habla de la libertad de la mujer para iniciar una nueva vida, a cambio de la primacía del padre en todo lo referente a los hijos: Pero cuando Medea acaba cometiendo el espeluznante acto de matar a sus hijos, Jasón exclama horrorizado: La identificación del Otro, del extranjero, con la barbarie, por puro desconocimiento, es un pensamiento que ha sobrevivido hasta el día de hoy.

Medea, al disponer de la vida de sus hijos, encarna magistralmente la figura amenazante de la madre que reclama para sí los derechos del padre como hace Agamenón con Ifigenia, y ejemplifica la amenaza que los griegos sentían en el caso de que las mujeres se arrogaran para sí los derechos y prerrogativas de los hombres en lo referente a la paternidad; las madres ejerciendo de padres conducen, o pueden conducir, a tamaños excesos.

En la Teogonía, el mito de Prometeo acaba con estas palabras: Otro mal les procuró a cambio de aquel bien: Y a quien, en cambio, le alcanza el destino del matrimonio y consigue tener una mujer sensata y adornada de recato, este, durante toda la vida, el mal equipara constantemente al bien Hes.

Jasón, en la Medea de Eurípides, es un ejemplo ilustrativo de esta línea de pensamiento cuando exclama: En verdad sería necesario que los mortales engendraran hijos de alguna forma distinta y que no existiera el linaje femenino. De ese modo los hombres no tendrían ninguna desgracia E.

Por qué a la luz del sol pusiste a las mujeres cual desgracia de mala ley? Pues, si querías sembrar la estirpe mortal, no era necesario que esta surgiera de las mujeres, sino que, ofrendando los mortales en tus templos oro, hierro o alguna cantidad de bronce, compraran simiente de hijos, cada uno de acuerdo con su regalo, y habitaran en casas libres, sin mujeres E. Estos testimonios ponen de manifiesto, sin duda, la actitud negativa frente al elemento femenino por parte de los griegos y el deseo, plasmado en las leyes, de que el derecho paterno prevalezca sobre el de la madre.

Las historias míticas de Clitemnestra y de Medea vienen a confirmar en el imaginario griego que, cuando la madre asume el papel de padre, la barbarie y la monstruosidad son la consecuencia directa.

Las mujeres malas de la tragedia lo fueron por haberlo intentado. La tradición mítica da cuenta de la poderosa fascinación que Para el estudio de las Amazonas es fundamental el capítulo de A. Todos los grandes héroes tienen un encuentro con las Amazonas: Aquiles, Heracles, Teseo se enamoran de alguna, pero acaban sometiéndolas con la muerte; el héroe siempre es el vencedor.

Estas mujeres, descendientes de Ares, el dios de la guerra, rechazaban la autoridad de los hombres cuya presencia solo toleraban para la procreación y se gobernaban a sí mismas con una reina al frente.

Su lugar era el campo de batalla y el bosque, no el espacio doméstico. Esta breve descripción es suficiente para extraer la clave de estas inquietantes mujeres: Desde la perspectiva griega, esta forma de ejercer la maternidad supone una verdadera rebelión contra esa finalidad fundamental de la institución del matrimonio, que consiste en procrear hijos legítimos para el varón. En Heródoto, las Amazonas se describen a sí mismas de la siguiente forma: Nosotras manejamos arcos, lanzamos dardos y montamos a caballo, y no hemos aprendido las labores propias del sexo femenino Hdt.

Es sabido que, para el pueblo griego, el arco y las armas arrojadizas son propias de cobardes, porque mantienen a Sin duda, este pueblo femenino dedicado a tareas propias del varón encarna a la perfección el reverso del orden, el mundo al revés desde una perspectiva griega, ciudadana y civilizada. Son la representación misma de la barbarie y, necesariamente, han de ser derrotadas por los héroes civilizadores.

La victoria de los atenienses sobre las Amazonas fue recordada en numerosos monumentos conmemorativos de la ciudad de Atenas y en el lugar sagrado por excelencia, el Partenón: En conclusión, espero que en este recorrido por ciertas voces femeninas de la mitología griega haya quedado claro Por otro lado, cuando la tragedia plantea debates y usa el mito como objeto de discusión, asistimos a la irrupción en el escenario ciudadano de mujeres que, al asumir el papel de hombres, representan una amenaza de subversión del orden establecido.

La mitología, al dar voz y protagonismo a todos esos seres femeninos, nos ayuda también a conocer los distintos planteamientos y debates que los hombres griegos se hicieron respecto a los papeles asignados a los dos sexos. En la simetría de su cuerpo la mujer es doble. En la capacidad de su cuerpo para reproducirse también. Como un fantasma aparece en el subconsciente masculino el miedo a la reproducción autónoma de la raza de las mujeres Hes.

Medea deja de ser madre, es decir, mujer desdoblada en el cuerpo de sus hijos, cuando los mata; 1. Reflexionaremos sobre este aspecto concreto y desconcertante del fantasma de la sexualidad que es Helena N. Pensaremos en Helena, por tanto, como en el fantasma de la duplicidad femenina en el mundo griego. Al estudiar estos textos literarios con cuidado, estamos examinando, de hecho, los orígenes de las actitudes occidentales hacia la mujer H.

El corpus de autores griegos que hablan de Helena es inmenso. Helena es diferente en la Ilíada y en la Odisea de Homero; diferente 3. Como refiere Isócrates en su discurso Elogio de Helena. Lo femenino es doble, en primera instancia, porque es pensado tanto desde el lado femenino como desde el masculino. Es decir, hay ideas de mujer en un doble sentido: La literatura antigua es mayoritariamente masculina y los hombres se han visto en dificultades para hacer un retrato completo de la mujer, si no era por medio de rasgos aislados.

No es nuestra tarea enjuiciar a las mujeres antiguas ni a los hombres o sus juicios. Lo que Helena piensa de sí misma es justamente lo que se dice de ella. En su vaga personalidad parece limitarse a cumplir lo que se espera de ella. Precisamente su carencia de emociones y rasgos distintivos de personalidad permite hablar de ella como de un fantasma, un simulacro capaz de representar diferentes papeles en cada ocasión.

El resultado ante el problema de definir para entender a los individuos es que, enfrentados a la necesidad de explicar, Un mito platónico cuenta Banquete ea que en los orígenes el hombre y la mujer eran uno: Separados y seccionados, estos seres perfectos darían lugar a los dos sexos hoy conocidos, que buscan incesantemente su otra mitad para recuperar el paraíso de la unidad perdida.

Curiosamente, el término to andrógyno, que es por supuesto neutro, designa en griego moderno a la pareja de cónyuges.

La alianza de hombre y mujer en el matrimonio se entiende entonces como el restablecimiento de la unidad primigenia. En el mundo griego arcaico hay al menos tres formas de ser en femenino y todas ellas implican la idea de la duplicidad: De Estesícoro a Eurípides, Helena es ella misma y su doble N. Helena es doble en sí misma. En primer lugar por vía materna, ya que dos tradiciones distintas señalan bien a Leda, bien a Némesis como su madre.

En ambos casos, Zeus toma la forma de un cisne para llevar a cabo la violación, de ahí que la madre dé a luz dos huevos. Esta leyenda explica también que, al referirse a la culpa de ser causante de la guerra de Troya, Helena se excuse ante Héctor en la idea de que los dioses prescribieron estos males así Hom. El personaje también participa de la duplicidad a través de otros miembros de su familia: Rodríguez Adrados, Madrid, Gredos, Penélope representa, a nuestro parecer, un doble de Helena en tanto que antítesis, su doble en negativo.

Sería un paradigma paralelo al de las parejas de opuestos que forman algunas divinidades femeninas: La imagen de Helena como simulacro, a la que aludíamos antes, es la que nos permite ver con mayor claridad el desdoblamiento del personaje. Este rey Proteo no deja de recordarnos al homónimo dios marino de las metamorfosis, a pesar de que no sea el mismo 6, porque la característica fundamental de la divinidad proteica es que su verdadero rostro, como el de su huésped Helena, nunca se nos muestra.

Nadie conoce a esta mujer, que desaparece antes de haber llegado, dejando tras de sí una copia, un substituto. Como simulacro, Helena se desdobla y los contornos entre la realidad de su cuerpo y el deseo que provoca se desdibujan. Los hombres de Troya, tras diez años de guerra, no saben si luchan por una mujer real o por un fantasma. Afrodita es la protectora de Helena y también su dueña. De hecho, en la Ilíada III la diosa le ordena 5. La relación entre ambas es equívoca, como atestigua el pasaje en el que Helena se permite la licencia, no solo de desobedecer la orden, sino incluso de insultar a la diosa: Quédate siempre gimoteando a su alrededor y mímalo hasta que te haga su esposa o incluso su concubina.

Crespo, Madrid, Gredos, Pero, qué sucede con Helena en sus relaciones con los hombres? Desde niña tiene amantes ya sean raptores o esposos arrebatados de deseo hacia ella: Este hombre es Ulises, a quien por su semejanza con la heroína podemos considerar su doble masculino. Las coincidencias entre ambos se dan en tanto que personajes ambiguos, es decir, dobles. Ulises es abiertamente astuto y mañero, en la Ilíada es un buen guerrero, pero también es el artífice de todas las tretas contra los troyanos y la mentira no es, en principio, un valor heroico.

En la Odisea es un marido que quiere regresar 7. Sí lo es en la literatura griega moderna, en la Odisea de N. Kazantzakis, que supo traducir la complicidad homérica de los personajes en una relación amorosa basada en la admiración que un héroe siente por el otro.

Helena, cuya esencia es la contradicción, de forma siempre sigilosa, con gestos mínimos y certeros, consigue invariablemente ver cumplidos sus objetivos. Esta complicidad aparece en Homero: IV , ella es también quien en Troya lo bañaba y ungía de aceite Hom. Pensar así es admitir que en todo ser femenino hay un componente masculino y viceversa. La tradición de la épica griega, que es la que estamos analizando mayoritariamente, quiere que el componente femenino aporte y realce la masculinidad del varón N.

Héctor tiene a Andró-maca, esposa y madre modelo que lleva en su nombre el del varón, el anér, andrós. Aquiles tiene su muy femenina cólera, la ménis, proveniente de la raíz etimológica que designa el mes lunar, inequívocamente femenino N. Platón Banquete ea explicaba las preferencias sexuales de los individuos en función de la cantidad de componente masculino y femenino que hubiera quedado en el andrógino escindido. En el fondo es una intuición simple: Siguiendo esta línea En un mundo de hombres, como sin duda es el de la épica homérica S.

Ellas deberían ser, en tanto que mujeres, los objetos pasivos, y ellos, en tanto que hombres, los sujetos activos. Sin embargo, con estas hermanas se da el caso contrario. En primer lugar, porque ambas pertenecen al prototipo de la mujer fatal, donde la unión de belleza y horribles acciones conduce a la constitución de un ser híbrido y monstruoso P.

En segundo lugar, porque tampoco poseen la virtud de la maternidad, que las habría hecho mujeres completas: Helena no es una madre modelo para la pequeña Hermíone abandonada, como tampoco lo es Clitemnestra al menos para Electra y Orestes o la maga Medea para su prole asesinada.

Las mujeres fatales, las seductoras perversas, no son madres ejemplares, porque esta es una cualidad de las mujeres ejemplares.

Ser madre y amante a la vez son dos aspectos que sencillamente no encajan en la mentalidad griega. Cuando héroes y reyes como Agamenón, Menelao o Jasón se unen a mujeres como estas, quedan sometidos a ellas. Helena feminiza a Menelao, atrapado en el juego del ser y su doble.

Loraux, de tanto añorar una ausencia, se ha convertido él mismo en un fantasma. Menelao no puede dejar a Helena. En realidad, la desaparición de los hermanos convierte a ambas mujeres en princesas herederas del reino F. Helena, que ha causado de forma involuntaria la guerra de Troya, aparece como un personaje equívocamente imparcial en la epopeya homérica, mientras teje un manto doble: Desarrolla la idea del impacto de Helena en su pareja, destacando la supremacía guerrera de Héctor y Agamenón sobre sus hermanos Paris y Menelao, y el hecho de que Menelao sea uno de los pocos héroes que no tienen concubinas durante la guerra.

Kazantzakis, por su parte, justifica el rapto de Helena a manos de Odiseo por la vejez y desidia en que ha caído Menelao N.

El manto que Helena teje es doble: La labor de Helena sería entonces hilar por igual los padecimientos de ambos bandos. La duplicidad de este manto vincularía a Helena con la guerra de Ares que se representa en el tejido, situando su campo de actuación entre el dios marcial y la erótica Afrodita A.

Con voz acariciante, sigilosa como un felino, Helena envuelve con su cuerpo las sinuosidades del vientre del caballo, preñado de hombres, y pronuncia sus nombres, fingiendo para cada uno la voz de su mujer. Apenas pueden los guerreros contenerse. Uno de ellos es estrangulado por Ulises, para que no delate a todos.

Esta anécdota se la cuenta Menelao a Telémaco, que ha ido a visitarlo en busca de noticias de su padre, como una hazaña de Ulises. Se trata de dos gestos incompatibles, uno tras otro. Helena los realizó con la misma calma serena. Esos dos gestos eran Helena. Queremos destacar el símil de R. El episodio de la imitación de las voces pone en evidencia la capacidad de Helena para la mímesis, es decir, para la copia y la representación.

Todo lo cual vuelve a sugerirnos la imagen del simulacro llevado a Troya en lugar de sí misma o la de Helena hilando, y con ello creando, sobre el bastidor, los tormentos de la guerra. El pensamiento griego parece haber asociado lo femenino a la mímesis figurada o poética H. El lenguaje femenino, indescifrable y artificioso para el hombre, es otra muestra de ello A.

Como Helena, imitación y artificio de sí misma, todas las mujeres griegas tenían habilidad con el lenguaje y el engaño. Como Menelao ante Helena, el hombre griego se quedaba inerme ante la retórica femenina y ante su desconcertante duplicidad: En conclusión, Helena es doble por su familia, como copia de sí misma, como mujer asimilada a una diosa, en su fuerza masculina, en su don para imitar.

Helena representa el fantasma de la duplicidad femenina en el mundo griego: Ya sean estas contradicciones auténticas, ya fruto del desconocimiento, la idea de que la mujer es tan capaz de una cosa como de su contraria se yergue como un fantasma desde la Antigüedad. Y a este fantasma, si los griegos le hubieran puesto un nombre propio, hubiera sido el de Helena.

Esa periodización tradicional afecta a la vez a la historia y a la literatura, aunque aquí solo tratemos los problemas de canonicidad literaria Este trabajo se inscribe dentro del Proyecto de Investigación La escuela de París II: Muerte y maridaje en la antigua Grecia HAR. El ensayo de J. Hallett puede servir como punto de partida en un acercamiento a estos problemas de periodización y canonicidad literaria.

La autora, a su vez, se basa en el conocido trabajo de J. Kelly , cuya conclusión, resumida, repetida y conocida por todos, es que no hubo Renacimiento para las mujeres, al menos durante el Renacimiento. Hallett analiza qué cambios se producirían en la tradicional periodización histórica de la Antigüedad greco-romana si se aplicara la teoría propuesta por J. Cita, entre otros, los trabajos Desde un punto de vista estrictamente literario, hay ya suficientes trabajos que demuestran que Atenas no fue en absoluto un lugar apropiado para la creación poética femenina 3, algo que, por otra parte, no necesitaba demostración alguna, pero que conviene no olvidar: De todos los lugares de socialización en los que se ejercitaban esos discursos estaban excluidas las mujeres: Educación que fue, de M.

En general, sobre la revisión del canon, véase W. Harris , y sobre canon y crítica feminista, L. Por citar un trabajo de referencia, J.

No se toman aquí en consideración, por supuesto, los largos parlamentos que, escritos por hombres y recitados por hombres caracterizados como mujeres, constituyen el extenso y estudiado corpus de discursos femeninos en la tragedia. Dos manuales recientes son bastante indicativos al respecto. Así se expresaba Iscómaco con respecto a su mujer en un texto que ya forma parte de todas las antologías sobre el tema: No te parece que pude estar contento si llegó a mi casa sin saber otra cosa que hacer un manto, si recibía la lana, o sin haber visto otra cosa que cómo se reparte el trabajo de la hilatura entre las criadas?

Y en cuanto a la gula se refiere, Sócrates, vino perfectamente educada. Y cuando te traigan lana, tienes que preocuparte de que se hagan vestidos a los que lo necesiten, también tienes que procurar que el grano seco se conserve para que se pueda comer bien.

VII y ; trad. Zaragoza, Madrid, Gredos, Se trataba, pues, de una instrucción meramente doméstica, tanto por el hecho de ir encaminada a que la mujer se hiciera cargo de la administración y cuidado de los bienes de la casa, como por tener lugar dentro de ese mismo hogar 7. Hasta ahí al menos llegan los testimonios literarios.

No hay documentación que acredite la existencia de una formación literaria escolar para las jóvenes atenienses de buena familia. Respecto a las reservas con las que deben tomarse este tipo de afirmaciones y descripciones generalistas, véase A. Pero a nada que se tengan en cuenta los diferentes marcos sociales, económicos y políticos en que vivieron las mujeres griegas a lo largo de los siglos, se constata Después de extirpar toda clase de ñoñería, crianza a la sombra y blandura, no menos que a los jóvenes habituó a las jóvenes a que, desnudas, desfilaran, danzaran y cantaran en ciertos cultos ante la presencia y la contemplación de los muchachos Plut.

Pérez Jiménez, Madrid, Gredos, Esa ampliación también afecta a las niñas, que comienzan a recibir una formación similar a la de los niños y que contempla la existencia de un maestro especializado en la enseñanza de las letras. Safo, de Lesbos, siglo VII a. Y una sola excepción, pero de la que nada sabemos: Vosotras cuidad, hijas, de los dones hermosos de las Musas de fragante regazo y de la vibrante lira compañera del canto. Los textos que tenemos de Corina derivan de una edición del s.

De manera que, o la situamos en el s. Cuando el poeta Píndaro compitió en Tebas, le tocó en suerte un auditorio inculto y Corina lo derrotó en cinco ocasiones. Píndaro reprochó a los que le habían escuchado su falta de cultura y dijo que Corina era una puerca y pensamos que su obra fue retocada lingüísticamente en el s. A favor de una datación arcaica, M. Davies ; argumentos para situar a la poeta en edad helenística, en M.

West y V incierto , , VI , XI , La norteamericana, Hilda Doolittle la convirtió en protagonista de una de sus novelas, en la que recrea su vida, junto a la de su hijo, en la isla de Samos: Hedylus, publicada en castellano con el título de El espejo y el brazalete. Entre las obras recientes merece la pena citar la monografía de A. De eso me lamento día tras día.

Pero, qué puedo hacer? Cuando se es humano, no es posible dejar de envejecer. De Titono, en efecto, contaban que la Aurora de brazos de rosa, inflamada de amor, lo raptó para llevarlo al confín de la tierra porque era bello y joven.

Por lo que hace a la beocia Corina, casi toda la literatura crítica que ha generado versa sobre la datación de su obra Empezamos con Erina, a la que situamos en el siglo IV a. García Gual, Letras Libres 43 Julio de , pp , con un comentario del poema y de su lugar en la producción de Safo.

Véase la nota G. Skinner , J. Snyder , D. Un poema de la Antología Palatina comparaba sus versos con los de la lesbia: Compuso un extenso poema hexamétrico titulado la Rueca, del que solo unos pocos y fragmentarios versos se han conservado sesenta de unos trescientos.

Su contenido se reconstruye con dificultad: West ; en contra, S. La distancia que va de Y que mi compañera, Erina, grabó en mi tumba estas palabras. Existen dudas en cuanto a la atribución de estos epigramas a Erina, especialmente en lo que se refiere al segundo. Muchos autores han expresado sus fundadas reservas J.

Todas ellas forman parte de una tradición muy poco nutrida en nombres y en versos, pero que las propias autoras quisieron fortalecer con sus referencias intertextuales, con sus remisiones a los versos de aquellas que las precedieron. La delimitación de su floruit época de actividad en torno al a. XVI , , en cursiva los cinco poemas sobre los que se plantean dudas de atribución.

El estudio de Gutzwiller ha supuesto un avance metodológico importante en el estudio de los epigramas de la Antología Palatina: En este poema, esas referencias se corresponden con pasajes en los que Aquiles lamenta la suerte de Patroclo Il. Antología Palatina VII Lloro a la joven Antibia, por la que muchos pretendientes acudieron a la casa de su padre, por la fama de su hermosura y prudencia.

Para otras muertes gloriosas de las mujeres griegas, véase A. Nóside nació en el sur de Italia, en Locris Epicefiria, en una colonia fundada hacia el año a. Sin mayores precisiones, podemos situarla en el s.

Sabemos los nombres de su madre, Teofílide, y de su abuela, Cléoca, transmitidos en uno de sus poemas, y que reclamaba como autoridad poética a Safo. Aunque se ve una clarísima influencia de Safo en otras composiciones suyas, en estas dos las alusiones son explícitas: Todas las dichas en segundo lugar quedan. De mi boca escupí hasta la miel. Aquella a quien Cipris no ha amado no sabe qué rosas son sus flores.

Antología Palatina VII Extranjero, si navegas hacia Mitilene la de bellos coros, para recibir la flor de las gracias de Safo, dile que yo era cara a las Musas y que en Locris nací. Sabe que mi nombre es Nóside. Del mismo modo en que el conocido poema de Safo ofrece como una de sus posibles lecturas la de presentarse como un modelo alternativo de valores frente a la épica guerrera, así también estos versos de Nóside, en la misma línea, oponen la poesía erótica a cualquier otro tipo de canto, convirtiendo este poema, que abría la colección de epigramas de la autora, en su manifiesto poético.

En concreto, citaremos a Hilda Doolittle 35 , quien se inspiró Gregory ; para las influencias grecolatinas en su primer libro de poemas, Sea Garden, M.

Antología Palatina IX Aquí estoy yo, Hermes, erguido frente a la arboleda batida por el viento en una encrucijada junto a las canosas costas marinas, ofreciendo reposo a los hombres fatigados en su camino. Murmura a mis pies una fresca fuente. Hermes en la encrucijada, Jardín junto al mar: La arena dura se agrieta, y sus granos son tan claros como el vino.

Lejos, a muchas leguas de allí, el viento, que juega en la orilla extensa, apila pequeños montículos, y las olas inmensas rompen encima. Dubitativo, contemplando los tres caminos, saludando a los viajeros, él, a quien el huerto marino protege del oeste, del este aguanta la brisa marina; hace frente a las grandes dunas.

Ay, me azota los tobillos!. Es pequeño este riachuelo blanco que corre bajo tierra desde la colina sombreada de chopos, pero su agua es dulce. Las manzanas de los arbolillos son duras, demasiado pequeñas, y han tardado en madurar a un sol desesperado que lucha contra la bruma marina.

Antología Palatina IX Este lugar es de Cipris, pues a ella siempre le es agradable desde la tierra firme mirar el brillante mar en tanto que procura a los marinos una buena travesía. Alrededor, el mar se estremece contemplando su espléndida imagen esculpida El santuario, Ella mira sobre el mar, Jardín junto al mar: Son tus rocas un refugio para los barcos? Has despedido galeras desde tu playa?

Eres una media luna segura, dócil, donde la marea los devuelve al puerto? Eres pleno y dulce, tientas a las gentes tranquilas a partir en sus barcos de comercio? No, eres grandioso, feroz, malévolo. Eres la mancha sobre la tierra, has tentado a los hombres pero ellos han perecido en tus acantilados.

Tus luces no son sino un banco de arena malsano, hecho de pizarra Fue una maldad sí, una maldad cuando te encontraron, cuando los hombres callados te miraron, buscaban un promontorio, con un acantilado protector para abrigarse de la fuerza del viento. De nada sirves cuando las aguas se arremolinan tus aristas cortan y destruyen los barcos tambaleantes. La llama nos pasa por debajo y las chispas que deshacen la carne, la tristeza que separa hueso de hueso, el esplendor atraviesa nuestros ojos y grietas en el esplendor, chispas y luz difusa.

Muchos hombres nos advirtieron de esto, dijeron: À Érôs recreación de A. De mi boca escupí incluso la miel. Las Gracias de blancos brazos, las jóvenes Horas, las Piérides de frente ardiente como el día y la Aurora de pies desnudos, son inferiores.

Desdeño el vino, desprecio la miel, no quiero otra cosa que el sabor de los besos en mi boca, ni el temblor del agua, ni los remolinos del cielo igualan la ondulación de tu carne en mi lecho. La que desdeña la risa de Cipris y no ha conocido su lecho de violetas, tiene la frente gris de los Muertos. Así habla Nóside, Aquella que no teme tanto como a la muerte las albas sin caricia y las noches sin susurro, oh diosa de ojos azules!

En este caso tenemos, junto a una versión literal, una recreación, inspirada por supuesto en la propia Nóside, pero con influencias de Charles Baudelaire y Pierre Louÿs.

Safo es una precursora muy especial. Para las mujeres, Safo puede ser la quintaesencia del precursor femenino. La triple posibilidad de espacio en blanco que Safo ofrece el texto dañado, la falta de presencia femenina en la tradición literaria y el silencio cultural acerca del lesbianismo puede provocar una triple colaboración: Blau Du- Plessis, Epígrafe a Te dejo el mar, de Carmen Riera.

Son otras las nuevas Ariadnas que dejan oír su voz y su queja a partir de los textos helénicos: Y, desde luego, en la literatura latina, destaca entre todas ellas la misera Dido, la pobre Dido de la Eneida virgiliana, reina de Cartago, enamorada, como sus precedentes griegas, de un héroe que la utiliza y la abandona.

Vamos a acercarnos a las vivencias de estas mujeres literarias de la Antigüedad, a observar sus reacciones y su manera de expresar el dolor del abandono a partir de cuatro obras 3 griegas y una latina escritas, no lo olvidemos, por hombres , y veremos las coincidencias en el papel de la mujer al inicio de la relación amorosa, en la expresión femenina de la pasión y los celos, en la naturaleza de las quejas de la amante o esposa abandonada y en la visión que de la figura masculina se hace a través de la voz de la mujer.

Texto encontrado en un papiro de la Tebas alejandrina, escrito en el siglo II a. El texto, anónimo, recibe el nombre de su primer editor, B. Un estudio reciente sobre este texto es el de E. Valoración general de paralelismos entre el Idilio II de Teócrito y el Fragmentum, así como los elementos euripideos en esta obra, en R.

Desde luego, esta presencia activa de la mujer no se aprecia en los documentos literarios de época arcaica, siempre que dejemos al margen los casos excepcionales de dos figuras femeninas de linaje divino: Por qué no llegan los hombres?

Hace tiempo que era hora. Ahora, vieja apolillada, te me has adelantado en asomarte a la ventana. Creías que si yo no estaba aquí ibas a cosechar el campo abandonado y a atraer a alguno con tu canto. Si haces eso, yo te daré la réplica cantando [ ] Vi e ja: El pasaje, amén de ser parodia de los cantos de mujeres de la primitiva lírica popular, equivalente a nuestras jarchas y a nuestras canciones de amigo, pone de relieve una clara intención satírica respecto a la iniciativa amorosa femenina.

De ello son buen ejemplo las figuras de, al menos, dos heroínas euripideas: En esta desgracia en que me encuentro solo se me ocurre una solución para conceder a mis hijos una vida digna y La segunda, la vehemente Medea, que, abandonada por Jasón, añora los perdidos placeres del lecho conyugal y se siente humillada y herida en su orgullo, triunfa solo aparentemente en su apoteosis al final de la tragedia: Sin embargo, a partir de los textos de época helenística, momento en que la situación social de la mujer experimenta ciertos cambios que le permiten una mayor autonomía, podemos notar que ya es posible hablar de la iniciativa amorosa femenina, sin que sirva de burla evidente ni como muestra ejemplarizante.

Desde este punto de vista, podemos centrarnos en dos personajes literarios femeninos de época helenística: Simeta, del Idilio II de Teócrito, y la anónima enamorada del Papiro de Grenfell, quienes presentan la novedad de desempeñar un papel activo como Ilustración 1: El siracusano Teócrito, creador de un nuevo género, el idilio, la figurilla helenística que nos hace llegar a pinceladas bien una idealizada escena campestre, bien un pequeño episodio realista urbano, retoma el asunto de la amante abandonada en el Idilio II, Las hechiceras.

Con esta estratagema, realizada a partir de la quema de diversas sustancias y derritiendo al fuego una imagen de su amante, amén de la utilización de determinadas prendas personales olvidadas por él, se pretende el regreso del traidor. Es en este momento cuando sabemos, por boca de la joven, cómo sucedió su primer encuentro con el apuesto Delfis en el transcurso de una procesión religiosa.

En principio, la enamorada pone su interés en la magia con la visita a las viejas hechiceras, precedentes lejanos de nuestra Celestina, para librarse del enamoramiento: O la casa de qué vieja que hiciera ensalmos pasé por alto? Cuando esta primera solución no produce efecto, Simeta pasa a la acción sirviéndose de Vamos, vete al gimnasio de Timageto y ponte a vigilar [ El paso definitivo aparece en el texto descrito por boca de la muchacha, cuando Simeta da cuenta de cómo, una vez que el joven llega a su casa, lo conduce físicamente al lecho: Pasamos a mayores y ambos llegamos a la satisfacción de nuestro deseo Theoc.

Un caso paralelo aparece en el texto del llamado Papiro de Grenfell. Aunque menos detallado, por haberse conservado solo de forma fragmentaria, plantea asimismo el tema de la amante abandonada que habla en primera persona y presenta grandes concomitancias con el Idilio II de Teócrito, por pertenecer ambos textos a una misma cronología III-II a.

Sin duda, Teócrito ha buscado aquí un efecto cómico. La decisión partió de ambos. Tuvimos un encuentro amoroso. Ambos casos, el de Teócrito y el del Fragmentum, presentarían, por primera vez en las letras occidentales, la confesión de una mujer acerca de su papel explícitamente activo en la relación sexual.

Dentro de la expresión del 6. Para los fundamentos lingüísticos de esta teoría, cf. Para su estudio, vamos a recurrir tanto al texto de Medea, de Eurípides, como a los dos textos helenísticos, el de Teócrito y el Anónimo de Grenfell, que hemos mencionado. El deseo erótico o, en su caso, los celos, se conciben como fuente de calor o directamente como fuego que consume a la protagonista. Así, en un estrecho paralelismo entre la Simeta de Teócrito y la enamorada del Anónimo, ambas mujeres expresan de forma extraordinariamente próxima la idea de la combustión completa de su ser por obra del hombre que aman: Sino que me abraso toda por aquel Theoc.

Y toda yo me abraso, abandonada Mim. Tan pronto lo vi, enloquecí y se abrasó mi espíritu Theoc. Como guía tengo el mucho fuego que en mi alma arde Mim. Para los precedentes de la imagen del fuego y de la locura en la poesía griega arcaica, cf.

Para el tópico del amor como enfermedad y sus implicaciones en el Idilio II, cf. Me poseyó el amor Mim. Los celos me dominan Mim. El Mindio me posee por entero Theoc. Muy cercana a la idea de posesión o retención aparece la noción del amor o del deseo como atadura o como elemento del que queda aprisionado el amante. Así la Simeta de Teócrito confiesa: Estoy presa del deseo Theoc. La imagen del amor como locura, que también ha triunfado en las literaturas occidentales, tiene un estatus especial dentro de la literatura griega, y es que, al margen de que pueda utilizarse con el sentido metafórico que venimos comentando, responde, sin duda, a la realidad conceptual que los griegos tenían del amor, desde el momento en que, ya a partir de los líricos arcaicos, el amor se concibe como manía de origen divino y, en ocasiones, esta locura deviene en enfermedad F.

Así, el inicio de su enamoramiento es definido por Simeta como locura, Tan pronto lo vi, enloquecí y se abrasó mi espíritu Theoc. Simeta en una larga descripción de la somatización de su mal Theoc.

Enfermé, tonta de mí Mim. La falta de razón de la que fue una joven Medea enamorada se pone de manifiesto por boca del coro: Estas mismas reflexiones se hace la anónima abandonada del Grenfelliano: Amar locamente comporta muchas fatigas, pues hay que sufrir celos, soportar, aguantar Mim. Otra queja que aparece en boca de la amante anónima del Fragmento encuentra también su precedente en el famoso lamento que En cambio, para nosotras es obligado estar pendientes de una sola persona E.

El matrimonio como reparación. El primer editor del texto también parece apuntar esta idea: Ya desde los epitalamios de Safo y V, en que la novia se despide de su doncellez, pasando por la imagen del seductor o del Tanto la protagonista del Idilio II como la amante del Grenfelliano, siguiendo probablemente remotos esquemas tradicionales, lamentan la pérdida de su honra y desean un matrimonio que repare lo que supone para ellas una situación de desgracia irremediable.

Es claro el lamento de Simeta: El que a mí, desgraciada, en lugar de hacerme su mujer, me ha envilecido 14 y me ha hecho perder mi virginidad Theoc. Pese al estado fragmentario del Papiro de Grenfell, podemos adivinar las mismas ideas en el lamento de esta mujer del Egipto helenístico, en donde la protagonista afirma que el añorado burlador ha sido su primer hombre: Recuérdese la concepción de la pérdida de la virginidad como mutilación irreparable en Alceo 10 V. Para el valor jurídico de kyrios como tutor, cf.

En este mismo sentido prefiero entenderlo yo, y así justifico mi traducción en la expresión española, tan arraigada en la literatura amorosa, de dueño mío. La idea de que la privación del sexo, presente en la imagen del lecho vacío 17, que no solo causa tristeza en la amante, sino que la enfurece y la hace capaz de enfrentarse con las peores artes a su rival, es un tema que aparece ya en la Medea de Eurípides.

En el primer episodio de esta tragedia, Creonte, rey de Corinto y padre de la nueva esposa de Jasón, da cuenta de las razones para el destierro de la extranjera: Pues eres experta en muchas malas arte y sufres por verte privada del lecho de tu hombre E. También mortífera como Medea e invencible en su rivalidad resulta la Simeta Como exhortación al matrimonio entiende también esta forma M. Él antes me frecuentaba tres y cuatro veces Theoc.

Y si aun así me hace sufrir, por la Moiras, que va a llamar a las puertas del Hades Ibid. Sin embargo, hay una serie de rasgos del Jasón de Apolonio de Rodas o de Eurípides que vienen a coincidir con los de los los amantes de Simeta y de la joven del Papiro de Grenfell, tal como son expresados por boca de la mujer.

Ya en Apolonio resulta llamativa la satisfacción de Jasón por la consecución de su objetivo, frente al arrobo de la enamorada joven, tras el encuentro y la palabra dada: Se separaron de nuevo.

Y Jasón, muy contento, se marchó al encuentro de sus compañeros y de la nave; ella al de sus sirvientas. Y estas le salieron al encuentro todas a la vez, pero ella no se dio ninguna cuenta de que las tenía Y, el insensible, después de haberme mirado y de haber clavado sus ojos en el suelo, se sentó en la cama y, ya sentado, me dijo estas palabras Theoc.

La misma actitud de fingimiento ha caracterizado al hombre del Grenfelliano. Su antigua amante rememora las falsedades de un varón que no tiene afecto ni interés por su compañera, fuera de la satisfacción pasajera del deseo: Cómo me besaba traidoramente mientras tenía intención de abandonarme Mim.

El Jasón euripideo es un ser pagado de sí mismo, que, a modo de sofista, manipula los argumentos con jactancia Impertérrito ante las acusaciones de su ex-mujer, defiende una y mil veces su propia bondad. La jactancia de Delfis, el amante de Simeta, es pura presunción. El joven, al parecer simple e intelectualmente poco elaborado, dedicado en exclusiva a cultivar su cuerpo en el gimnasio y a festejar en simposios sus diversos lances amorosos, mientras miente a Simeta sobre sus sentimientos, no puede evitar dejar escapar una alabanza sobre su propia forma física y su belleza corporal: Pues entre los jóvenes se considera que estoy en forma y que soy guapo Theoc.

El que hasta hace poco era un presuntuoso Mim. I 19 , y que, en la lectura que proponemos, vendría a seguir una característica propia de la figura del seductor. Para ello sigue dos caminos, en ocasiones complementarios: Así, en el enfrentamiento de los dos Tu mente es aguda, pero te resulta odioso aceptar que Eros te obligó con sus inevitables dardos a salvar mi vida.

Asimismo, el Delfis del Idilio II de Teócrito agradece a la acción de Cipris su concurso amoroso con Simeta, y solo en segundo término atribuye a la voluntad femenina tan evidente e inaudita en una mujer griega la posibilidad de su encuentro sexual: Ahora bien, he de afirmar que estoy agradecido en primer lugar a Cipris, y después de Cipris a ti, mujer, que has sido la segunda en sacarme del fuego al llamarme a tu casa Theoc.

El Papiro de Grenfell también muestra una mención a Cipris interpretable a la luz de los datos anteriores. Interpretado en términos legales por M. I , palabras con las que muestra que pone directamente la relación amorosa entre ellos en la esfera de la actuación sobrenatural de los dioses.

Y al negar que Cipris fuera la causa de nuestro amor no asumió ahora la presente afrenta Mim. Una abandonada en Roma: Eneas, como Jasón, responde a la figura del perfidus hospes. Lui, che nega che Cipride sia concausa di questo amore.

Pero pretendías, traidor, poder disimular tan gran delito y sin decir nada abandonar mi tierra? No te retiene ni nuestro amor, ni la diestra que te di en otro tiempo, ni que Dido vaya a perecer con cruel muerte?

Pobre Dido, ahora te afectan los actos despiadados? Entonces habría sido conveniente que te afectaran, cuando entregaste el cetro. Ay la diestra y la palabra dada! Y la desgraciada Medea, ultrajada, llama a gritos a los juramentos, invoca la fidelidad debida a la diestra dada E.

Ay mano derecha, que tantas veces tomabas! También Dido, como la Medea de Apolonio, de la que el personaje virgiliano es deudor cf. IV , el fuego del amor la atormenta: La suave llama del amor traspasa sus huesos Aen. IV , y, como en el episodio de la joven de Teócrito, en la reina sidonia el amor es enfermedad y es locura: IV ; ardet amans Dido traxitque per ossa furores: Arde la enamorada Dido y corre por sus huesos la locura Aen.

De esta manera, es evidente la diferencia entre una Dido entregada, que deja a un lado sus responsabilidades de reina e interrumpe la construcción de su ciudad Aen. IV , y la actitud del varón, para quien es prioritario el cumplimiento de su misión y cuya relación amorosa siempre queda pospuesta a sus intereses. Muy claro queda en el pasaje de la ruptura de los amantes de Cartago, en el que, ante los reproches de Dido, Eneas muestra la Poco voy a decir de mi actuación.

Ese es mi amor, esa es mi patria. Si a ti, como fenicia, te fascinan las torres de Cartago y la belleza de la ciudad Líbica [ Pues, de cualquier modo que me hayas ayudado no me parece mal. Pero es evidente que te has beneficiado por mi salvación en mayor medida que lo que has aportado.

Sin embargo, antes del momento del descubrimiento de los planes de abandono por parte de su amante, la reina busca en su interior excusas para paliar lo que Virgilio denomina turpis cupido: Dido ya no se preocupa por las apariencias, ni por su reputación, ni le parece que el suyo sea un amor clandestino; lo llama matrimonio, con este nombre quiere ocultar su culpa Ibid.

Te lo pido por nuestro matrimonio, por nuestras comenzadas bodas [ ], porque ya solo este nombre de esposa me queda Ibid. A este nombre de esposa, que nunca fue tal socialmente, se acoge Dido en un desesperado intento de justificación.

Sobre este particular y sobre el atractivo que ejercía la magia en la época, cf. Dedo, De antiquorum superstitione amatoria He encontrado, hermana, el camino, felicítame por ello, para que él vuelva a mí o para que yo deje de amarle Verg.

IV ; y, como en el final del texto teocriteo, se va a recurrir a la preparación de un ritual que, en apariencia, supone un caso de magia simpatética: Pero la reina, una vez erigida una gran pira en un lugar íntimo del palacio, a cielo abierto [ ].

Coloca encima las ropas, la espada que aquel dejó olvidada, y una imagen de Eneas sobre el lecho, sin ignorar lo que iba a pasar Ibid. Aunque es evidente que el ritual de Dido juega con la ambigüedad de preparación de una ceremonia propiciatoria o funeraria, lo cierto es que la presencia del fuego, de la imagen del amado y de las prendas por él olvidadas tiene su correlato evidente en el Idilio de Teócrito, en el que se derrite la figurilla de cera que representa a Delfis y se deshila y se quema una orla de la capa que el amante dejó olvidada: Como yo derrito esta figurilla de cera con la ayuda de la divinidad, que así al punto se derrita de amor Delfis el Mindio Theoc.

IV ; amor, ibid. IV son paralelas en ambos textos, e incluso la aparición de Hécate, como diosa de la magia. Me refiero, en primer lugar, al modo de mención que se hace de la propia Hécate en mitad del rito: Simeta siente la presencia de la diosa, que acude a su conjuro, cuando escucha el aullido de las perras y ordena a su sirvienta que haga retumbar un instrumento de bronce con funciones apotropaicas: Pues bien, la mención de la diosa en el verso de la Eneida parece un calco del texto griego: Hécate, invocada con aullidos por las ciudades en las encrucijadas nocturnas Verg.

En el caso de Teócrito se usa harina de cebada, en el de Virgilio una harina de trigo tostada, mezclada con sal, considerada sagrada y apropiada para estos rituales. En interpretación de A. No de la misma manera se libera con el sueño la desdichada fenicia, ni acoge la noche en sus ojos ni en su espíritu: No obstante, el romano bebe de una larga tradición helénica en la presentación de los rasgos psicológicos y formales de la eterna figura de la mujer abandonada.

La Simeta de Teócrito amenaza con envenenar a Delfis, si no regresa a ella; en ese sentido se introduciría en la Eneida la maldición de Dido contra el caudillo troyano y su descendencia. Los enamorados que protagonizan estas novelas griegas tienen belleza y juventud que corren parejas, proceden de una estirpe noble y de una clase social elevada regia en el caso de Cariclea, la protagonista de las Etiópicas de Heliodoro y comparten una pasión erótica que se inflama a primera vista y perdura fiel e inquebrantable a lo largo de sus aventuras y peripecias.

La novela siempre tiene un final feliz, que consiste en la reunión definitiva de los jóvenes protagonistas y en su boda en Quéreas y Calírroe, de Caritón, la boda tiene lugar al comienzo de la novela. El amor asimétrico se caracteriza por ser desiguales las personas enamoradas y por no ser recíproca la relación entre los amantes. A continuación 3 , siguiendo algunas publicaciones recientes sobre todo D. Konstan, , expondré brevemente los rasgos del tipo de amor que he calificado como simétrico.

Veremos que el amor mutuo y recíproco se manifiesta en el comportamiento igual de ambos protagonistas. Por otro lado, observaremos que en las novelas a las que nos referimos aparecen otros tipos de amor y, en especial, la pasión erótica asimétrica, caracterizada por la desigualdad de los miembros de la pareja y por la falta de reciprocidad. El amor asimétrico aparece como heterosexual 1.

Véase al respecto M. Fusillo ; D. Konstan ; S. En 4 veremos que algunos rasgos de las novelas de amor y aventuras que a un lector actual resultan chocantes son una mera consecuencia del amor simétrico entre personas iguales que define la pasión amorosa de los protagonistas. En particular, nos referiremos a la pasividad del protagonista masculino y a los obligados viajes de la protagonista femenina, que muestra un mayor grado de resolución y eficacia que los personajes secundarios.

A modo de conclusión 5 precisaremos en qué contribuye este ensayo al objetivo general de este libro. Se distinguen de otros géneros literarios por carecer de otras convenciones y normas. Se suele hacer referencia a este rasgo diciendo que la novela es un género literario abierto 2. El amor, las aventuras, la religión y la magia poseen un papel importante en el argumento.

El narrador puede ser uno de los personajes en toda o en parte de la obra. Las novelas antiguas tienen la pretensión de contar sucesos reales que se desarrollan sobre un trasfondo histórico, generalmente pasado.

Aparte de la 2. Miralles ; C. García Gual ; T. Seguramente eran a veces un puro pasatiempo dirigido a los sectores sociales que hablaban griego y eran letrados; es posible que a veces formaran parte de la educación social de los jóvenes de la alta sociedad. A este tipo pertenecen el Satiricón, escrita en latín por Petronio, probablemente hacia 60 d.

Este es el caso de los Relatos verídicos de Luciano, que también tiene un tono humorístico. El propio protagonista relata su periplo, a lo largo del cual, entre otras aventuras, llegó a la luna y pasó un tiempo en el interior del vientre de una ballena. Un tercer tipo lo constituyen las novelas que son pretendidas biografías de personajes famosos de la historia de Grecia, como la Vida de Alejandro de Macedonia siglo IV d.

Hay también novelas con forma epistolar, que se presentan como cartas de personajes famosos de la historia o de la mitología. Caritón de Afrodisias, Quéreas y Calírroe hacia d. Mujeres y viajes aparecen sobre todo en estas novelas de amor, aventuras y final feliz. La novela de Longo, Dafnis y Cloe hacia d. Como los propios protagonistas apacientan rebaños y la acción transcurre en la campiña de Lesbos, la novela se suele clasificar como pastoril.

Estas dos clases de novelas constituyeron las bases sobre las que se creó la novela moderna 3. Cervantes imitó las Etiópicas de Heliodoro en Los trabajos de Persiles y Sigismunda, como él mismo expresa. El tipo de novelas de amor y aventuras no debió de ser exclusivo de la literatura griega, pues conservamos José y Aseneth s. Jacopo Sannazaro recreó la novela pastoril en su Arcadia En efecto, en cuanto se vieron, los jóvenes se enamoraron mutuamente, como si el alma ya desde el primer encuentro reconociera lo que se le asemejaba y se lanzara presurosa hacia aquello que le era familiar y solo a ella merecía pertenecer.

Primero se detuvieron de repente y se quedaron parados, llenos de azoramiento. Ella le entregó la tea muy despacio, y del mismo modo él la recibió: Así sucede en todas las novelas griegas antiguas de amor y aventuras.

Schaps Economic Rights of Women in Ancient Greece, , quien parte de la idea de que la mujer ha sido un ser relegado de la historia, invención masculina, y por lo mismo, relegada de la literatura.

En cambio, Calero Secall Consejeras, confidentes, complices: Reduzzi Merola y A. El cuerpo femenino, y todo lo relacionado con éste, es otro de los temas que han despertado interés entre los estudiosos de la mujer.

De la maîtrese du corps à la privation sensorielle, realiza uno de los primeros trabajos dedicados a esta cuestión. En este estudio, la autora trata las circunstancias que rodeaban el cuerpo humano y que incidían en su comportamiento, y de cómo estos condicionantes también influían en las relaciones amorosas y sexuales en la antigüedad tardía.

La concepción del cuerpo femenino en la antigua Grecia es el objeto de estudio de Giulia Sissa Le Corps Virginal, en su trabajo. Inicialmente se ocupa de la Pitia y los misterios que la rodean, entre los que se cuenta la relación entre su virginidad y su función oracular, mientras que al final se centra en las Danaides y su leyenda.

En medio de estos dos temas, se refiere a la cuestión de la virginidad en su sentido físico. La autora se cuestiona si el himen era conocido por los antiguos griegos y si se le relacionaba con el concepto de virginidad. Page du Bois Sowing the Body. Reading the Female Body in Ancient Greece, pretende con su libro exponer las ideas sobre el cuerpo femenino que se encuentran en la ginecología griega, cuyo origen localiza en el mito de Pandora.

Women Writers in Classical Greece and Rome, se ocupa del tema de la educación femenina a través de los fragmentos escritos por mujeres en la antigüedad greco-latina que han pervivido hasta nosotros. La escasez de estos testimonios hace imposible una valoración del trabajo femenino.

Snyder rechaza cierta tendencia de los estudiosos del mundo antiguo a considerar trivial lo escrito por mujeres, o a creer que la intensidad en la expresión de sentimientos en una escritora es signo de desequilibrio neurótico.

Las investigaciones acerca de la antigüedad griega, como es bien conocido, tienen en los textos literarios una de sus principales fuentes, y los distintos autores y géneros son también, a menudo, el objeto de estudio de muchos trabajos bajo la perspectiva de la mujer La autora indica que la situación no era la misma en todos sitios.

Así Esparta o la Grecia del 39 M. En lo que se refiere a la lírica arcaica hay que mencionar el original e interesante trabajo de Lloyd-Jones Females of the Species. Descubrir cómo se reparten los papeles, cómo se delimitan los dominios de lo masculino y de lo femenino, es uno de los propósitos de la autora.

Insiste ésta acerca del riesgo que supone el anacronismo de pretender entender la sensibilidad griega desde un punto de vista actual. Cohen The distaff side. Intenta rastrear ciertas tendencias feministas en los autores griegos.

Fraga Iribarne De Criseida a Penélope. Homero y el epigrama de época helenística e imperial, , en un trabajo escrito en griego moderno, estudia la representación de la mujer en Homero y su pervivencia en el epigrama griego helenístico e imperial.

Martínez, se transmite en líneas generales en la poesía griega posthomérica debido al fuerte influjo que Homero ejerce a lo largo de la antigüedad en la cultura, la educación y la vida de los griegos. Dalton Palomo Mujeres, Diosas y Musas: Tejedoras de la Memoria, pretende con su obra determinar los elementos que constituyen las bases para la construcción del discurso de lo femenino y la relación de éstos con la elaboración de los contenidos ideológicos del mismo.

Este discurso de lo femenino encierra en sí mismo las relaciones entre los seres humanos que lo producen.

Su estudio se basa en la obra de cuatro autores griegos: Homero, Hesíodo, Platón y Aristóteles, donde pretende encontrar los contenidos primordiales que sirven de base para la construcción de lo femenino, así como las similitudes o diferencias que presenta ésta en cada uno de los cuatro autores.

McClure Spoken like a Woman. Speech and Gender in Athenian Drama, para estudiar cómo caracteriza a la mujer. Esta obra de S. GeorgopoulouGoulette La femme esclave dans la tragédie grecque.

Por ello se analiza detenidamente la presencia de la mujer y de la sexualidad en su obra. No cree que la imagen femenina reflejada en ella corresponda a mujeres reales, aunque sí puedan representar modelos de conducta vigentes en la sociedad de la época. Ruiz La mujer y el amor en Menandro. Instituciones griegas de Derecho Privado en el s. David Konstan Sexual Simmetry. Love in the Ancient Novel and Related Genres, realiza un recorrido exhaustivo por el tema del amor en la novela griega.

Plutarco también ha sido un autor estudiado desde el punto de vista de la presencia femenina en su obra por F. Indudablemente lo relacionado con la muerte y sus ritos fue un campo en el cual la presencia femenina era importante. Humphreys The Family, Women and Death.

Existen discrepancias en cuanto al grado atribuido a los distintos autores, generalmente reconocida en Hesíodo y Semónides, pero discutida en autores como Eurípides, y en cuanto a la explicación que da cada estudioso acerca de este tratamiento de la mujer.

Existe una corriente investigadora orientada desde la psicología y la sociología freudiana. Dentro de la misma se encuentra la obra de P. Slater The Glory of Hera: Slater defiende el origen de la misoginia griega en los conflictos psicológicos que los varones vivían en su niñez, que les llevaban a reflejar el temor y la fascinación que ejercía sobre ellos la imagen de una madre emocionalmente poderosa.

Era ésta una madre dominante y resentida contra los hombres a causa de la marginación social a la que era sometida. Idées athéniennes sur le citoyennéte et la division des sexes, afirma que la generalizada utilización en la literatura griega de la expresión gevno" gunaikw'n, desde su acuñación por Hesíodo, transmite los temores masculinos a la solidaridad femenina y facilita el vituperio al agrupar a las mujeres como a un grupo étnico.

Esta estudiosa Les expériences de Tirésias. En este sentido, considera a Heracles como paradigma de esta apropiación por parte del varón de una parte de lo femenino. Pomeroy Women in hellenistic Egypt. From Alexander to Cleopatra, se ha ocupado de la dificultad de establecer el estatus de las mujeres griegas en Egipto, y ha especificado que sus criterios para evaluarlo no se pueden aplicar de forma generalizada a los estudios sobre la mujer.

Pomeroy dedica una parte importante de su libro a establecer la 47 M. Women and civic life in the Greek East in the Hellenistic and Roman periods, , quien hace un estudio pormenorizado de la vida femenina y sus límites, que son bastante diferentes de las que habían sido anteriormente. Esta apertura de posibilidades de actuación para la mujer griega a partir de la época helenística ha sido interpretada de diferentes maneras por los estudiosos.

El tema de la educación griega, centrado en el Egipto helenístico y romano, es el objeto de investigación de R. Cribiore Gymnastics of the Mind. Greek Education in Hellenistic and Roman Egypt, Bielman Femmes en public dans le monde hellénistique IVe —Ier s. Entre los artículos pioneros que se han ocupado de estudiar aspectos generales acerca de la mujer en la época helenística, ha de destacarse el trabajo de C. Se ocupa de cuestiones tales como el estatus político y fiscal de la mujer, el matrimonio, el divorcio, la herencia, su papel en la justicia y en la sociedad.

También se ocupa de ofrecer una visión general de la mujer, aunque, en este caso, centrada en la Atenas helenística de la comedia nueva, un artículo de E. El tema de la educación femenina en este momento lo ha abordado S. Estrecha relación con este tema de la formación intelectual femenina guarda la investigación acerca de algunas de las pocas mujeres escritoras de la antigua Grecia de las que se tiene noticia y que pertenecieron a la época helenística Aspectos puntuales en relación al universo femenino reflejado en la poesía helenística han sido objeto de estudio en muchos artículos por parte de numerosos autores.

Trataremos de ofrecer una visión general de éstos a través de distintos géneros y autores de la poesía helenística. Apolonio, junto con los otros dos grandes alejandrinos, Calímaco y Teócrito, es un autor ampliamente estudiado.

También han sido objeto de estudio otros temas de la obra de Apolonio relacionados con la figura femenina, como el amor o el matrimonio El estudio, en algunos de los idilios teocriteos, de la repercusión de la peregrinación en la vida cultural y social, el papel del género en las relaciones de poder, la función de la experiencia estética en la vida y la influencia del mecenazgo en la imaginación poética es el motivo del trabajo de J. Mobility, Gender, and Patronage, Este poeta helenístico, junto con los también bucólicos Mosco y Bión, ha sido objeto de numerosos artículos relacionados con la mujer Calímaco es otro autor ampliamente estudiado, y los temas relacionados con el mundo femenino no han sido una excepción El epigrama, y los autores que lo cultivaron durante la época helenística, han sido objeto de abundantes estudios.

El tratamiento que recibe la figura femenina en estos epigramas no ha sido una excepción dentro de las investigaciones Por lo tanto, parece necesario un estudio de conjunto sobre la figura femenina que los textos de la poesía helenística muestran. El amor tiene su particular tratamiento en época helenística, lo que implica variaciones respecto a cómo era entendido anteriormente1.

En la literatura helenística el amor adquiere una relevancia de la que no había gozado anteriormente, pasa a ser, frecuentemente, eje central de la acción, de lo cual se puede poner como ejemplo la comedia y la novela, vehículos constantes del sentimiento amoroso. En ésta, la mujer adquiere un papel paritario al del varón2.

También en el incipiente género 1 En relación al amor, son numerosos los trabajos que existen. Este tratamiento de primer orden que recibe el amor y en el que se persigue el matrimonio de la pareja de enamorados como recompensa final, es considerado típicamente helenístico3.

Se observa una preeminencia de los asuntos eróticos heterosexuales que no se daba en épocas precedentes. En Homero, el amor es fundamentalmente una atracción física5. Una atracción, inspirada por una locura divina, hacia la belleza del ser deseado es la concepción que aparece en Safo6 y Teognis del amor. Esta identificación del amor con locura hace que los que sucumben a él puedan llegar a romper con el orden social. Para mitigar ese efecto de ruptura se concibe al matrimonio que supone la reconciliación con dicho orden social7.

Esta visión de la pasión amorosa como locura implica también que el varón griego no se entregara a los delirios amorosos casi nunca. Es la mujer quien suele enamorarse. El amor se experimenta no desde el sentimiento personal, sino desde la percepción de una serie de aspectos fisiológicos del organismo humano. Es bien conocido que el matrimonio era una forma de lograr que el amor no interfiriera en el orden social establecido o, dicho de otra manera, era una forma de reconducir unos sentimientos que podían llegar a ser transgresores con la moral imperante.

El matrimonio era una especie de contrato9 en el que el amor entre las partes no era un factor determinante para su existencia. Así pues, no es de extrañar que las manifestaciones de amor pasional estén ausentes en los textos que hacen referencia a este tema dentro del matrimonio. Generalmente, se mencionan sentimientos de aprecio y cariño. Una desolación tal que la hace perder su hermosura: Su esposo se lleva, con su muerte, toda posibilidad de que Cipris pueda participar del amor, su aspecto externo se ha tornado en absoluto inspirador del sentimiento amoroso.

Este amor entre los esposos Afrodita y Adonis es un motivo importante del idilio Las Siracusanas de Teócrito. Cipris estaba adornada con la belleza cuando Adonis vivía, ha perecido su hermosura con Adonis. El poeta explicita la diferencia existente entre mito y realidad a través de las diferentes experiencias del matrimonio que deja traslucir entre Cipris y las dos amigas siracusanas.

El primer caso se trata en un epigrama de Diotimo AP 7. Lo que sí se puede deducir es que la desaparición de la figura masculina transformaba por completo el mundo de la mujer afectada por ello, lo cual le podía crear un desequilibrio tal que la arrastrara, ya poco a poco, ya fulminantemente, a su propio fin. Podría aventurarse que en el primer caso la imposibilidad de satisfacer la manifestación de amor por el difunto lleva a la tumba a su amante, y que en el segundo caso se podría tratar del temor a hacer frente a una situación de vida difícil tras la muerte del esposo.

Una declaración absoluta de amor entre esposos es la que Teócrito narra en el Idilio Evidentemente en una pareja de tan alta alcurnia el sentimiento amoroso también tenía que ser superior al del resto de los mortales.

En el mimo 1 de Herodas se encuentra una particular manifestación de amor conyugal: El hecho de que la esposa se mantenga firme en el mimo 1 es una prueba de la fortaleza del vínculo matrimonial. Ello se refleja en algunos textos en los cuales se aborda este tema sólo desde esta perspectiva. Un curioso ejemplo acerca de cómo resolver las necesidades amatorias con una esposa embarazada es un epigrama de Dioscórides AP 5.

Los textos poéticos helenísticos que se ocupan de las manifestaciones amorosas entre amantes, sea cual sea su condición social y personal, son numerosos. Recogen todas las etapas por las que suele 20 Cf. En ocasiones, la pasión amorosa desatada entre dos personas se desea que acabe en matrimonio, como en el caso de Jasón y Medea, pero muchas veces las peripecias amorosas tienen como protagonista femenina a alguna hetera, con lo que la boda no aparece en el horizonte de la relación que se entabla o se desea entablar.

Meleagro tuvo una agitada vida sentimental si ésta se refleja con cierta fidelidad en las vicisitudes narradas en sus epigramas. En éstos se mencionan varias amantes femeninas cuyos nombres son Demo, Heliodora, Fanión y Zenófila. Los epigramas dedicados a Fanión AP Sobre la amada sólo se insiste en el dato de que es pequeña y en el calificativo de amorosa.

Este epíteto y el hecho de que la mujer lo espere en Cos parecen implicar que el amor es correspondido. Eros es una divinidad traviesa y peligrosa de la que Meleagro se intenta desembarazar tras alguna desilusión amorosa, pero sin conseguirlo. El poeta se refugia junto a otra de sus amantes, Zenófila AP 5. El poeta no escatima alabanzas a su amada AP 5.

Todo ello explica suficientemente que el poeta arda en auténtica pasión por Zenófila. Es notorio que la charlatanería, que se rechaza en las mujeres, se torne en el caso de Zenófila en elocuencia agradable a los ojos del poeta. Se observa que esta mujer es una eJtaivra AP 5. Las alabanzas a la amada, a la que se compara con una flor AP 5. Los mosquitos son motivo de otros dos epigramas sobre Zenófila, en uno de los cuales AP 5.

Mientras en el otro AP 5. La naturalidad con que el poeta acepta al compañero de cama de su amada, pretendiendo incluso no despertar sus celos, llama la atención teniendo en cuenta que se ha mostrado celoso del Sueño y de unos mosquitos: Los epigramas de Meleagro consagrados a Demo se caracterizan por la carnalidad.

La noche es un soplo cuando goza del amor de su amada, pero se convierte en una eternidad cuando sabe que ella yace con otro AP 5.

El poeta proporciona un dato físico sobre su amada cuando habla sobre sus blancas mejillas leukopavreie en otro epigrama AP 5. Las sensaciones amorosas que Heliodora inspira a Meleagro son muy variadas. En los mejores momentos de su relación, los epigramas de alabanza a la mujer AP 5. La adoración que siente por ella queda innegablemente reflejada en un epigrama AP 5.

El poeta se siente como un juguete en manos de Eros en su relación con esta mujer. Los celos hacen acto de presencia cuando Meleagro duda si su amada se encuentra en brazos ajenos AP 5. La complejidad y profundidad del amor del poeta hacia Heliodora queda magníficamente expuesta en el epigrama AP 5. Davkruav soi kai; nevrqe dia; cqono;", JHliodwvra, dwrou'mai, storga'" leivyanon, eij" jAivdan.

El tema del amante ante la puerta cerrada de la amada es bien conocido en los textos poéticos helenísticos Entre los epigramatistas suele ser la mujer quien cierra la puerta al amante masculino, a pesar de haber prometido lo contrario. Tanto en Dioscórides AP 5. Se le desea lo mismo a ella, que quede plantada ante una puerta cerrada.

Sin embargo, es una mujer la que se lamenta ante la puerta cerrada de su amante en un texto anónimo de poesía helenística menor Lyr. La expresividad de este paraklausithyron es grande y la abandonada se muestra capaz de cualquier cosa por volver a gozar del favor de su amado: Estoy resuelta, anhelo servirte.

El canto poético se presenta como alivio y distracción de las cuitas que ocasiona el amor no correspondido. La herida causada por este sufrimiento amoroso la considera Teócrito superficial al proponer remedios de aplicación externa, lo cual muestra una concepción del dolor por amor que no hace mella en la profundidad del ser. Este poeta alejandrino defiende este mismo remedio en otros de sus textos, como el idilio La hechicera Un hombre ebrio se presenta de noche ante la puerta de la hetera Pitíade.

Guíado por el sentimiento inspirado por Eros, no teme a los ladrones. Sólo desea llegar hasta Pitíade, si no duerme sola. Posidipo en este epigrama AP 5. II, comentario ad locum. En el primero es un hombre quien rompe con la amante y en el segundo es una mujer quien abandona al amante.

Ambos coinciden en la presencia del candil, motivo frecuente en los epigramas, que representaría el doble aspecto de luz y sombra atribuible a Eros Este tópico del juramento amoroso aparece ya en Hesíodo fr. En contraste con el desencanto que produce el juramento roto o el abandono ante la puerta cerrada del ser amado, existen textos acerca de la plenitud amorosa, como un epigrama de Dioscórides AP 5.

La plenitud amorosa total es un tema escasamente tratado en los poetas helenísticos y en la literatura en general Existen distintos testimonios de que los griegos preferían las rubias a las morenas, aunque no faltan excepciones.

Asclepíades en un epigrama 33 Cf. PAZ, La llama doble, p. Idéntico motivo aparece recogido en el idilio 10 de Teócrito: Bombuvka carivessa, Suvran kalevontiv tu pavnte", ijscnavn, aJliovkauston, ejgw; de; movno" melivclwron.

En la sociedad griega ya circulaban unas preferencias generalizadas en la valoración de la figura femenina. Así ocurre cuando se indica que la piel blanca y la mujer rubia son especialmente atractivas para el varón griego Siguiendo esta tendencia, Polifemo ensalza la blancura de Galatea en el idilio 11 de Teócrito vv.

También la violeta es oscura y el pintado jacinto, sin embargo en las guirnaldas son escogidos como principales. La confesión del enamoramiento parece implicar desde una perspectiva actual la monogamia. Sorprende entonces que una mujer que se confiesa enamorada acepte amantes varios en su cama. La condición de hetera podría justificar la necesidad de compartir el lecho con otros hombres. La literatura refleja también el tema amoroso en la descripción de objetos artísticos. Teócrito en el idilio 1 nos describe un relieve que representa a una mujer cortejada por dos pretendientes, a los que no hace caso.

Así en un epigrama de Asclepíades AP 5. La asociación entre ventana y prostituta, en definitiva mujer no respetable, es una constante en la literatura grecorromana39, sin duda porque era una conducta inapropiada para la mujer de buena posición la de asomarse a la ventana El amor como sentimiento incontrolable es vivido en Grecia especialmente por la mujer, como se ha visto.

Ello induce a ésta a olvidar las normas de comportamiento y llevar a cabo acciones absolutamente contrarias a las debidas. Un caso especialmente grave de contravención de las normas sociales es el de la hechicera Simeta en el idilio 2 de Teócrito, considerado por algunos el primer gran poema de amor de la literatura41, en el cual la reclusión femenina en el interior de la casa es incumplida cuando la mujer sale en busca de su amado.

El poema refleja el poder que los comportamientos socialmente impuestos para cada uno de los sexos, en lo que a su modo de relacionarse entre sí se refiere, ejerce en un personaje femenino relativamente independiente como Simeta También refleja el idilio el control que el sexo masculino impone sobre la sexualidad femenina aunque, a la vez, se pueden observar en él signos de nuevas concepciones acerca de la mujer En efecto, este tema ha sido objeto de numerosos estudios44 que coinciden en señalar la importancia del tema del amor en la obra de Apolonio y particularmente del tratamiento que se otorga a la pasión que Jasón despierta en Medea.

La descripción de cómo se despierta el amor de Jasón en Medea, tras haber sido herida por la flecha de Eros 3. Para sustentar firmemente el enamoramiento se describe a Jasón tan hermoso como una estrella, lo cual explica el enamoramiento absoluto de Medea 3.

Apolonio también sigue la convención al describir los síntomas que el amor provoca en Medea. Síntomas provocados por la enfermedad del amor sufrido en solitario, que embota los sentidos y la razón El amor es glukuvpikro" 3. El amor que provoca síntomas similares a los de la enfermedad es un tópico frecuente en la poesía helenística. Medea se debate en un mar de sensaciones y sufrimientos encontrados provocados por su pasión amorosa hacia Jasón; Simeta, perdidamente enamorada de Delfis, no encuentra alivio a sus numerosos sinsabores hasta que no hace venir a su amado y sucumbe a los dictados del amor Teócrito muestra cómo no sólo la mujer enferma de amor mediante el ejemplo, en otras de sus obras, de personajes masculinos que también sufren por sus amadas.

En el idilio 1, el pastor Dafnis se consume de amor por su amada con síntomas que se manifiestan físicamente. Herodas insiste en esto cuando, en el mimo 1, dice que el enamorado de la honesta mujer casada padece inflamación en las entrañas causada por la pasión que lo enardece. Se considera una aguda pieza de observación psicológica este sueño, en el cual se representan los verdaderos sentimientos de la doncella, manteniendo a la 50 Cf.

Los monólogos son utilizados por el autor para reflejar la lucha interna a que se ve sometido el personaje de Medea para decidir cómo hacer frente a su pasión, y también son una forma de ofrecer una imagen positiva de la heroína En el libro 3, Medea, a lo largo de tres soliloquios, reflexiona y se debate entre amor y deber, decidiendo al fin sucumbir a la pasión y ceder a la traición56, cumpliéndose así el tópico helenístico de que los enamorados faltan a sus deberes.

Entre todos los monólogos de mujeres de la poesía helenística, los de Medea son notables por el conflicto interior en el que se debate, debiendo elegir entre la razón o el deber que supone la fidelidad a su padre y la transgresión a ésta que implica ceder al amor por Jasón. En el libro 4, cuando Medea huye junto con Jasón se plantea la duda 53 Cf. En el sueño, Medea proyecta sus deseos y lo que ella quiere ver realizado, cf. Apolonio hace gala de una gran originalidad e innovación en la elaboración del sueño de Medea, cf.

La importancia del tema del amor y de la figura de Medea repercute directamente en Jasón, que es un héroe que no tiene nada que ver con los héroes homéricos. La centralidad que asume la figura de la maga ayuda a perfilar las características de este héroe singular Es un héroe permanentemente arropado por diosas y princesas60, verdaderamente es un héroe del amor.

El amor es un tema principal también en la poesía teocritea, donde son frecuentes los conflictos amorosos. Esta condición lo convierte en contrario a figuras como la de Heracles, que es su contrapunto. Defiende BEYE que a pesar del papel central de Medea en el desarrollo de los acontecimientos del libro 3, es Jasón el que usa y Medea la usada, manteniendo de esta forma siempre el personaje masculino el control de los acontecimientos. La extrema pasividad de Jasón la explica este autor defendiendo la idea de que la tradición épica no podía acomodarse al tema de un hombre que exhibía fuertes sentimientos de amor y afecto por una mujer.

La historia de amor entre Acontio y Cidipa, que es objeto de la atención de Calímaco en su obra Aitia frs. Sirvió de inspiración, como tantas otras obras de la literatura griega, a autores latinos como Ovidio La manzana inscrita, que Acontio hace llegar a Cidipa, se convierte en el elemento vinculador para esta pareja La inscripción se convierte en la manifestación del poder de Acontio sobre su enamorada, quien no tiene otra opción que casarse con él una vez que ha leído el mensaje La implacable sombra de Acontio gravita sobre Cidipa inexorablemente hasta que ésta finalmente se convierte en su esposa.

Para una aproximación a esta bibliografía, cf. La homosexualidad femenina en la antigua Grecia es una opción amorosa de la que se sabe muy poco El referente obligado al tratar este tema es Safo y su poesía, cuya motivación, generalmente reconocida, es la pasión amorosa de su autora hacia otras mujeres Las escasas referencias de la época helenística hacia el tema lésbico coinciden en valorar negativamente esa postura personal.

En esta línea, un epigrama de Asclepíades72 AP 5. Lo que indica es una desviación de las convenciones amatorias que Afrodita impone, hacia otras no apreciadas Este desprecio se hace patente también en el comentario del escoliasta a estos versos75, puesto que él ataca la inclinación amorosa de las dos mujeres protagonistas del epigrama. Esta es la misma visión que también aparece en la prosa imperial cuando se trata el tema.

La tendencia a valorar negativamente la homosexualidad femenina que se refleja en la literatura es para algunos consecuencia de que se la veía como una amenaza para la sociedad tal y como estaba concebida, al suponer una especie de contracultura Señora Cipris, odia a las renegadas de tu lecho.

El travestismo, que no tiene una amplia representación en los textos poéticos helenísticos, aparece mencionado en algunos pasajes de modo diverso. Esta escasa representación no supone que sea un tema desconocido en la literatura anterior a esta época.

Su presencia, a semejanza de lo que ocurre en el helenismo, se da en contextos varios Así, el tema aparece en el Banquete ea de Platón, al exponer éste el mito del andrógino, como origen de la raza humana En Bión Epitalamio de Aquiles y Deidamía aparece el famoso disfraz de Aquiles82 en doncella para no combatir en Troya. En un epigrama de Antípatro AP 7. Aquiles, a instancias de su madre Tetis, se traviste83 y consigue, a juzgar por el texto de Bión, un alto grado de imbricación en el mundo femenino, pero no puede evitar sentir como un hombre y se ve arrastrado amorosamente hacia Deidamía.

Esta contradicción entre apariencia femenina perfectamente conseguida y sentimiento interior deudor de su condición masculina aparece perfectamente clara en Bión. El epigrama de Antípatro AP 7. Abandona de este modo la forma de vida tradicional femenina y se integra en el modo de vida cínico, como compañera de Crates, valorando por encima de todas las cosas el examina el travestismo de la misma como ejemplo de una de tantas mímesis que se pueden encontrar a lo largo de la obra.

El travestismo de Hiparquia86 es profundo y perenne. En el epigrama, Antípatro la compara a otra figura femenina, Atalanta, con una forma de vida alejada del modelo femenino, cuya principal dedicación es la caza. El epigrama de Asclepíades AP Se trata de adoptar algunas prendas masculinas para crear confusión y deseo. El amor indudablemente es un tema señero de la literatura helenística, como se ha observado en los textos poéticos tratados. Este hecho que se refleja en un auge del amor heterosexual se considera relacionado con el ascenso que registra el papel de la mujer en la sociedad88, pues no hay amor sin autonomía femenina La mujer enamorada es un personaje destacado de la poesía helenística.

Las variantes son muy numerosas y van desde la apasionada Medea descrita por Apolonio hasta los fugaces retratos de diversas mujeres que nos ofrecen los epigramas.

El amor se afianza como tema literario en el helenismo Las situaciones y clases de amor que se recogen en los textos helenísticos son muy amplias. Hay numerosos ejemplos en que ocurre así: El amor es indiscutiblemente un tema importante para todos los autores helenísticos, desde los epigramatistas hasta los grandes poetas alejandrinos.

Representaba una meta primordial en la vida de la mujer3. Ésta estaba destinada, en la mayoría de los casos, a pasar de la tutela paterna a la tutela del marido. Era un proceso impuesto por la sociedad del que la mujer, debido a la temprana edad con la que solía contraer 1 La institución matrimonial griega, y sus variantes, ha sido objeto de numerosos estudios, entre los que se encuentran los siguientes: La licencia de liberarse del matrimonio, y conservar la virginidad sólo le era concedida por el padre a alguna hija en el mundo de los dioses, nunca a la mujer de carne y hueso, puesto que perdería casi cualquier opción a sobrevivir5.

El matrimonio constituía una forma de afianzar alianzas, de crear vínculos entre familias distintas, y la mujer se convertía también en un eslabón dentro de la cadena de las herencias6 a través del vínculo matrimonial.

Los intereses que confluían en la concertación del matrimonio contribuyeron en gran manera a que se procurara mantener el patrimonio dentro de las mismas familias, es decir, a la endogamia7. En este acuerdo intervenían distintos factores, entre los que no se encontraba el amor que pudiera existir entre los contrayentes8. Pero lo habitual es la entrega por parte del futuro marido de una dote al padre de la novia. La concertación del matrimonio era establecida por representantes masculinos, padre o tutor, en representación de los novios14, pero existen casos en los que incluso mujeres, como la madre, pueden pactar la unión matrimonial Un ejemplo de ello aparece en Calímaco Aitia fr.

En condiciones extremas, el matrimonio puede ser concertado sin la intervención de representante alguno por parte de los novios.

Acerca de este tema gira un epigrama de Calímaco AP 7. Una novia es semejante a mí en riqueza y en linaje, y la otra me sobrepasa. Así se ha interpretado que todo él sería una alusión velada al matrimonio incestuoso de Ptolomeo II Filadelfo y Arsínoe, que Calímaco justificaría a través de la enseñanza, que se transmite en este epigrama27, acerca de la elección que se debe hacer de una esposa que se corresponda en linaje y riqueza con el esposo.

Esta defensa era necesaria teniendo en cuenta que los griegos no tenían en buena consideración al matrimonio entre hermanos, siendo éste incluso una razón que podía justificar el divorcio En cambio, era una costumbre de la familia real egipcia Dentro del ritual matrimonial eran especialmente importantes los cantos de boda o epitalamios, que menciona en sus textos Calímaco Aitia fr.

El interés del varón rico por la mujer pobre que aparece en la obra del cómico griego es posiblemente un signo de la prolongación del sistema patriarcal.

También ha sido objeto de numerosas discusiones el parentesco existente entre Arete y Alcínoo, así por ejemplo, J. Teócrito nos ha transmitido un epitalamio Idilio 18 , en el cual se elogia la figura de Helena, la contrayente. Timarevta pro; gavmoio ta; tuvmpana tavn t!

También se habla de los perfumes como de otro elemento diferenciador entre esposas y doncellas, por ejemplo en la obra de Calímaco Aitia fr.

Así, esta función es mencionada en varios epigramas como digna de alabanza de la esposa cuando es llevada a cabo con eficacia Antípatro, AP 7. Se destaca también la labor de la rueca como propia de la esposa laboriosa. Otra buena cualidad en ésta es el silencio. Sin embargo, se conservan testimonios acerca de mujeres que no encajaban en el esquema anterior y, sin embargo, eran apreciadas por sus maridos AP 6. En casos como éste, entra en juego un factor del que se ha dicho que no era determinante para el matrimonio, pero que podía, no obstante, darse.

Este factor es el amor. Así se deduce de la pena que un marido puede sentir ante la pérdida de la esposa Calímaco, AP 7. El matrimonio era, pues, el fin al que debía aspirar la mujer griega. Suponía que ésta pasaba a dedicarse al cuidado de su casa44 y a la procreación. Si bien estas circunstancias podían variar si la condición social de la mujer no era desahogada El matrimonio al que la mujer accedía a edad muy temprana, a diferencia del varón que lo hacía en la madurez, implicaba casi con total seguridad la virginidad de la joven desposada.

Esto era considerado un honor para la muchacha, pero fundamentalmente para 42 Cf. La casa es el dominio femenino y, por tanto, el lugar donde la mujer tiene autoridad. Este honor que la doncella confería a su familia a través de su virginidad debía mantenerse en la familia de su marido a través de no consentir en un adulterio. Éste era considerado un delito muy grave entre los griegos debido a que suponía una ofensa contra el honor del marido Este estado de cosas indica que la importancia de las acciones femeninas no se medía tanto en cuanto el daño que éstas podían ejercer en las propias mujeres, sino en tanto dañaban la imagen poderosa del varón Es en este momento histórico cuando se reconoce una igualdad a la esposa en el contrato matrimonial, que hasta entonces se le había negado El matrimonio se muestra como una institución estable La ausencia de maternidad en la vida femenina estaba desaconsejada incluso médicamente2.

La sociedad griega otorgaba un lugar preponderante a la descendencia3. Era fundamental, entre otras cosas, la transmisión de la herencia familiar a través de hijos legítimos4. El embarazo era considerado un remedio para toda clase de enfermedades, cf. El logro de la maternidad como fin deseado del matrimonio tiene abundantes exponentes literarios en la época helenística.

Entre éstos, se encuentra Fénice de Colofón La canción de la corneja: El hecho de ensalzar la maternidad y destacar la tristeza de la ausencia de hijos estaba en consonancia con las aspiraciones de la sociedad griega, que necesitaba a los hijos para perpetuarse. El hecho de que a través de la gestación femenina el proceso reproductivo culminase con el ansiado nacimiento no implicaba una valoración positiva de la mujer8.

Esta minusvaloración que la mujer sufría en este aspecto, y en otros de su vida, es considerada por algunos estudiosos subyacente en su comportamiento posterior con el hijo, cuando al ser madre adquiere gran poder sobre éste10, y por tanto sobre el sexo opuesto. A pesar de ello, los médicos, en contra de las teorías de Aristóteles, creían en la existencia de una especie de esperma femenino que intervenía en la reproducción, cf.

Es muy frecuente la utilización, como referencia al momento previo al alumbramiento, de la imagen literaria de desatarse el cinturón12 Calímaco, Himnos 1. A continuación, la parturienta adopta la posición, que algunos consideran adecuada para dar a luz13, muy distinta de la generalmente aceptada.

Todo ello, unido al estado emocional de la mujer en esas circunstancias, aparece en Calímaco Himno 4. Los hechos y emociones previos al parto los describe Calímaco del modo que sigue Himno 4: Acerca del papel de las matronas y el cuidado maternal en el mundo grecorromano, vid. La Antología Palatina es fiel reflejo de la alta mortalidad que el parto ocasionaba en el mundo griego AP 7.

Uno de estos ejemplos nos da la idea de la frecuencia de este hecho cuando un epitafio de Leónidas se refiere a cuatro hermanas muertas en el parto AP 7. Ambas podían convertirse en enemigas para las parturientas si no se les rendía el culto conveniente El alumbramiento implica impureza para la mujer La purificación tras el parto se consigue mediante el baño ritual, que frecuentemente se realiza con el agua de fuentes o ríos, como se recoge en varios textos de Calímaco Aitia fr.

En Estrabón Geografía 3. La madre debe velar por el cuidado de su prole, como Alcmena hace con su pequeño hijo Heracles Teócrito, Idilio No sólo en la alimentación o el vestuario es obligada la presencia materna, sino también en aspectos como la educación.

Así tenemos en el mimo 3 de Herodas a una madre que conversa con el maestro de su hijo sobre la desgana para el aprendizaje que muestra aquél. La madre pide al educador que castigue con dureza a su descendiente para hacerle cambiar de actitud. Esta función proporciona una posición de privilegio a la mujer en la medida en que su contacto permanente, especialmente durante la primera etapa de la vida, con los futuros ciudadanos puede determinar la actuación de éstos El amor maternal puede trastocarse, en raras ocasiones, en sentimiento destructivo, como Eurípides ha sabido reflejar magistralmente en su Medea.

La contundencia de hechos semejantes suple su escasez, puesto que quedan retenidos en la mente de quien los conoce. El mundo helenístico no es ajeno a acciones maternas de este tipo, como algunos epigramas se encargan de recoger AP 7.

La mujer, como es conocido, estaba apenas integrada en el mundo del trabajo1. Esto no quiere decir que no hayan existido mujeres trabajadoras desde los albores de la civilización griega2. Los beneficios que la mujer podía obtener eran frecuentemente escasos. Las humildes ocupaciones a duras penas le permitían subsistir, puesto que ésta no podía aspirar a realizar actividades en las cuales se movieran cantidades significativas de dinero. Diferentes motivos empujaban a la mujer al trabajo, entre éstos se encuentran acontecimientos políticos, como las guerras9, que también empujaban a las mujeres a ocuparse de la dirección de los asuntos familiares10, o situaciones personales adversas, como la viudedad Es evidente, pues, que la esclava es una figura central dentro de las distintas mujeres que se integran en el mundo del trabajo en Grecia, ya que esa condición implica siempre un sometimiento en muchos sentidos, entre los cuales el laboral es fundamental Cuando se habla de ocupaciones femeninas en Grecia, el tejido es una dedicación primordial Así desde Homero se considera el tejido como una de las principales ocupaciones de la mujer, cf.

En los tres grandes alejandrinos existe alguna mención a mujeres que llevan a cabo esta labor, si bien las circunstancias de cada ejemplo difieren. Aparece también como epíteto de una muchacha en la Antología Palatina 6. Esta dureza se aprecia en los versos siguientes: Este símil en el que se hace mención de los sacrificios de las tejedoras, como el tener que estar tejiendo desde muy temprano, lo utiliza Apolonio para indicar la situación anímica de Medea cuando se debate en un mar de dudas ante la terrible disyuntiva de ayudar a Jasón, del que se ha enamorado, o ser leal a su padre.

La relación se establece entre el sufrimiento psíquico de la princesa y el físico de la mujer humilde. Este ambiente de miseria y sacrificio es el predominante también en un epigrama de Leónidas AP 7.

Así habla del canto con que se acompañaba en su labor27 durante su ancianidad: Una de ellas es el abandono de esta actividad. Así lo recoge Leónidas en un epigrama AP 6.

En concepto de ofrenda a la diosa, otras tejedoras Leónidas AP 6. En el mismo epigrama de Leónidas se menciona la difícil situación de estas mujeres obligadas por la miseria a trabajar, al destacar el sacrificio que supone para ellas la ofrenda de sus utensilios.

También tres bordadoras ofrecen a Atenea el producto de su actividad, como recoge Leónidas AP 6. La delicadeza de la labor que han realizado se describe como el producto de una ardua dedicación y rivalidad que las tres mujeres mostraron durante su ejecución. Generalmente se asocian con esta actividad honestidad y laboriosidad. Por ello, es obvio que en algunos epigramas Leónidas AP 6. La habilidad para tejer suele ser una característica de las principales heroínas griegas38, lo cual remarca la valoración positiva que la dedicación a esta labor tenía en el mundo griego.

En un epigrama de Antípatro AP 6. Se insiste en ellos en las pocas ganancias y muchos sacrificios que ocasiona el trabajo de 37 Cf. La situación contraria la encontramos en otro epigrama AP 6.

Esto indica que no era absolutamente segura la consecución de una posición materialmente desahogada a través de la prostitución, a la que factores diversos podían convertir en una actividad poco lucrativa. Otro oficio que se recoge en los poetas helenísticos es el de molinera.

En Calímaco aparece en varias ocasiones. En una ocasión en los Himnos 4. En ambos casos se utiliza el sustantivo ajletriv" v. El fragmento de Hécale es puramente descriptivo del trabajo de la molinera: Se condena a esta muchacha a una labor que por estirpe no le corresponde, siendo castigada físicamente, por el trabajo que desempeña, y psíquicamente, por la afrenta social que conlleva.

La nodriza45, como es bien conocido, constituye otra dedicación fundamental de la mujer griega que aparece recogida en los textos helenísticos.

La esclavitud y la pobreza se encuentran entre las principales causas que abocan a las mujeres a esta ocupación. Entre los epigramas helenísticos se encuentran, entre otros, dos epigramas laudatorios que tratan esta figura.

Uno es de Calímaco AP 7. Entre éstos se cuenta Dioscórides AP 7. Por otro lado, en cada uno de los epigramas laudatorios anteriormente mencionados se hace referencia a dos labores distintas que podía llevar a cabo la nodriza.

Una coincidencia entre ambos epigramas es que el supuesto autor de la alabanza se autodenomina con el mismo sobrenombre infantil, Mivkko", probablemente en recuerdo de la época en que la nodriza tenía a su cargo a los entonces niños. Queda patente también la importancia concedida a la mujer que desempeñaba esta función por el hecho de que en ambos epigramas se alude a la misma por su nombre En el caso de Escra se menciona su labor nutricia, ajgaqo;n gavla AP 7.

En el caso de la ciudad de Trecén AP JH Troizh;n ajgaqh; kourotrovfo": Así, conocemos su papel como acompañante de otra mujer en una salida a la calle, tal y como recoge Teócrito Idilio 2.

Apolonio retrata a la nodriza Polixo en el episodio de Lemnos en el papel de arengadora para las restantes mujeres. La ancianidad y la labor nutricia de ésta a lo largo de su vida la convierten en una voz digna de atención para las mujeres lemnias, enfrentadas a la amenaza de la llegada de Jasón y sus 52 Cf. Entre los oficios de vendedoras, existe una referencia a una perfumista en Asclepíades AP 5.

Esta profesión56 pertenecería al grupo de vendedoras de objetos de lujo y sacrificio Estas mujeres eran primordialmente tenidas en cuenta a la hora de organizar una fiesta, como se recoge en Asclepíades: También en inscripciones se encuentran referencias a esta actividad femenina No son frecuentes las menciones de mujeres poseedoras de tierras61, por ello mencionamos el caso de un epigrama de Nicéneto AP 55 Cf.

Es evidente que no eran numerosas las mujeres que estaban en esa situación63, pero existían Los cambios sociales que el helenismo trajo consigo lo permitieron Así las inscripciones han dejado huella, en las ciudades helenísticas, de transacciones en temas de propiedad realizadas por mujeres También las mujeres podían poseer esclavos como recoge Herodas Mimo 5 Evitar una posible promiscuidad sexual de la mujer, que pudiera poner en entredicho la legitimidad de los hijos, podría ser una causa posible de su ausencia de los banquetes, en los cuales 61 Cf.

El derecho de la mujer a la herencia era dudoso, cf. La presencia de la figura femenina en el mundo del trabajo, aunque se pueda considerar escasa, queda patente tras las referencias, que se han citado anteriormente, encontradas en los textos de los poetas helenísticos. La mujer que trabaja con frecuencia lo hace empujada por diversas circunstancias adversas, aunque en el helenismo, al haber conseguido una cierta autonomía respecto a su dependencia del varón71, puede incluso llegar a ser una opción libre.

La participación de la mujer en el mundo de las finanzas se afianza Esta presencia femenina en el mundo del trabajo contribuye a apoyar la idea de que la reclusión femenina no era tan hermética ni generalizada como defienden algunos estudiosos73, aunque se considere desde otros sectores de opinión que la mujer tenía problemas para salir a la calle con el fin de aprender un oficio, puesto que esto no estaba generalmente bien visto También la nodriza era una figura con una especial trascendencia y significación para los griegos.

El acceso de la mujer a las disciplinas artísticas era difícil1 puesto que no estaba contemplado dentro del papel tradicional a ella asignado2. No obstante, desde época arcaica, con Safo, se constata la existencia de alguna figura femenina que hizo caso omiso de las convenciones impuestas a su sexo3, ya que el mundo de la educación y todo lo relativo a ella en la civilización griega estaba dirigido principalmente al 1 Existen estudiosos que no creen que el alejamiento entre mujer y cultura haya sido tan relevante en el mundo griego.

Es difícil, en ocasiones, establecer la frontera entre la hetera, formada desde antiguo en actividades intelectuales y artísticas para entretenimiento del varón, y la mujer que persigue una formación intelectual por inquietud personal Sin embargo, a la vez, se encuentran indicios de la difícil batalla que la figura femenina tenía que librar para abrirse paso en un mundo restringido al varón13, en otras referencias a ciertas escritoras.

El respeto y veneración que la obra de Safo infundía a los autores helenísticos se percibe a través de distintos epigramas. Así se manifiesta en uno de Dioscórides AP 7. También Antípatro le dedica alguna de sus composiciones AP 7. Sapfwv toi keuvqei", cqw;n Aijoli;, ta;n meta; Mouvsai" ajqanavtai" qnata;n Mou'san ajeidomevnan. Queda patente, pues, en estos textos una admiración absoluta hacia la poetisa de Lesbos, por parte de estos autores, pero también entre las cultivadoras del género poético se encuentra una mujer, Nóside, que exalta su relación con las Musas, como declara en uno de sus epigramas AP 7.

Esta interpretación de texto también ha sido adoptada por Dübner, a excepción de tivktei que escribió tivkten. En los distintos epigramas en los que se hace mención a la figura de Erina, es frecuente la repetición de algunos temas. También todos ellos coinciden en lamentar la muy temprana desaparición de la joven promesa y en reconocerla como miembro de pleno derecho de su gremio literario17, dentro del cual también se incluía a Safo, con la que incluso se establece una comparación crítica AP 9.

La temprana desaparición de Erina aparece registrada de una forma que constituye un motivo sepulcral por Leónidas AP 7.

Antípatro dedica un reconocimiento a la labor de esta autora que se hace evidente cuando se insiste en el hecho de que sus 17 18 En AP 7. Esta consideración parece informar de que Erina hubo de continuar unida al telar y la rueca, presionada por el entorno social, para que no fuera denostada por dedicarse a una labor que no era habitual en su sexo Las menciones que se encuentran acerca de la escritora Filénide coinciden ambas AP 7.

Esta obra debía pertenecer a una corriente existente, aunque de la que casi no se conserva nada, de cierto tipo de literatura erótica. El cultivo de este tipo de literatura parecía no estar excluido para las mujeres Tanta trascendencia adquirió el asunto que no deja de obviarse en estas dos composiciones a pesar de tratarse de epitafios de esta mujer. La preocupación central en los dos epigramas es la de 23 Cf.

En defensa de esta mujer se dice expresamente que no contravino en su vida las normas de moralidad convenientes a su sexo No obstante, es de destacar que compañeros del sexo contrario aclaren el malentendido que sufrió esta escritora, porque esta acción demuestra una intención de reconocimiento hacia ella.

En el terreno musical se aprecia también la presencia femenina Una compositora llamada Glauce es mencionada varias veces en distintos textos tanto de Teócrito Idilio 4. Se alude a piezas musicales compuestas por ésta y también queda patente, en el sucinto epitafio atribuido a Teócrito AP 7.

Esta actitud que Teócrito refleja parece mostrar la existencia de una cierta inquietud sociológica de la mujer griega. Una citarista es mencionada por Herodas en uno de sus mimiambos: Antiodémide es una contorsionista o actriz, a juzgar por la descripción que de ella se hace en un epigrama de Antípatro AP 9. Ella, debido al éxito que obtiene con sus habilidades, viaja a Roma para llevar distracción a sus habitantes. Parece existir un cierto componente erótico en su trabajo que puede hacer pensar con casi total seguridad que se trata de una hetera.

Podría representar la coexistencia de los valores de épocas precedentes, la hetera como entretenimiento en el simposio, con los renovadores a los que se ha hecho referencia, al haber conseguido un éxito que la haga trasladarse a Roma para exponer allí también sus capacidades de expresión.

Este éxito le confiere una cierta independencia y poder ante el varón, que eran bastante difíciles de conseguir en épocas anteriores.

La relación de la mujer en el helenismo con el arte se manifiesta en los textos también en la faceta de observadora de objetos artísticos. En este sentido, existen ejemplos claros en el mimiambo cuatro de Herodas, cuando dos mujeres se detienen en la observación de las obras que contiene 34 Cf. Su presencia en la sociedad contó con mayor apoyo que en tiempos anteriores, pero no dejó de estar sujeta a ciertas normas de actuación atribuidas a su sexo.

Así la identificación de la muerte de Erina con un matrimonio con Hades, a pesar de tratarse de un motivo usual en la poesía funeraria no deja de tener cierta connotación que remite a lo que debía ser la vida de una mujer, o la definición de la obra de Safo como si de un hijo suyo se tratase, motivos literarios frecuentes en los textos.

Foto del museo 6. Constituía no sólo un trabajo, sino también un estilo de vida, en el caso de las heteras fundamentalmente, 1 Cf. La ascensión de una prostituta esclava hasta llegar a ser esposa de un ciudadano ya se recoge en Contra Neera, atribuido a Demóstenes, cf.

La prostitución era una actividad en la que se iniciaba a las niñas desde la infancia6, sobre todo teniendo en cuenta que muchas de ellas habían sido expuestas7 y recogidas por dueños de burdeles para formarlas en el oficio.

La esclavitud conducía frecuentemente a la prostitución8. La presencia constante de las prostitutas en la sociedad griega se refleja en los textos literarios donde suele ser un punto de referencia inevitable. Para una hipótesis acerca de los motivos que podían conducir a la exposición de las niñas en Atenas, vid. Así se observa en un epigrama de Dioscórides AP Esta imagen desfavorable aparece también en Calímaco Hécale, fr.

Acerca del estatus social de éste en Atenas, vid. Su preocupación por evitar los hijos las instaba a recurrir a métodos anticonceptivos e incluso al infanticidio, cuando el nacimiento no había podido evitarse, cf. Aetia, Iambi, Hecale and other Fragments, p. Skuvlla gunh; kataka'sa kai; ouj yuvqo" ou[nom j e[cousa v. Los motivos que propiciaban estas ofrendas eran diversos. Podían ser ruegos que permitieran a estas mujeres seguir seduciendo a los clientes que les proporcionaban su medio de vida19 o muestras de agradecimiento por los logros conseguidos.

Es frecuente la enumeración en estos epigramas de distintos objetos de adorno personal muy frecuentes entre las heteras20 AP 6. En un epigrama de Leónidas AP 6. Nombre que también nos remite al renombrado monstruo Escila, que junto con Caribdis era famoso por sus terribles amenazas a la navegación. Acerca de la consideración de Escila como un verum nomen, vid. En este caso, tendríamos que analizar las labores vinculadas con el hilado y el tejido. Entre los materiales arqueológicos característicos de esta función podemos señalar las fusayolas y las pesas de telar abundantes, en general, en los poblados y, en muchos casos, también en las necrópolis e incluso en los santuarios L.

Del mismo modo, tendríamos que incluir los materiales arqueológicos relacionados con actividades de mantenimiento como el procesamiento y almacenamiento de alimentos. Las actividades de mantenimiento incluyen también los trabajos relacionados con la salud, el bienestar, la curación y la higiene.

De hecho, existen diversos ejemplos en la arqueología del mundo funerario que nos ilustran sobre este aspecto. Dentro de esta categoría habría que considerar el reemplazo generacional, que incluye la reproducción, el embarazo y el parto.

Son frecuentes los enterramientos que nos muestran a mujeres con niños recién nacidos o incluso fetos. De esta forma, las necrópolis se van a constituir en uno de los mejores referentes para poder estudiar y analizar los cambios en las relaciones sociales, ya que en ellas podemos ver que intervienen otras relaciones, como las de parentesco, que, a su vez, definen las relaciones de género y de edad. En la mayoría de los casos los estudios de género se precisan a través de los ajuares.

Por ejemplo, en la cultura ibérica siglos VI-I a. Un caso similar ocurrió con la tumba principesca femenina de Vix Francia , fechada hacia a. En este caso se trata de una inhumación de una mujer de unos treinta y cinco o treinta años, que no contiene armas, pero que posee un riquísimo ajuar que incluye todos los elementos que caracterizan los enterramientos de las élites masculinas de la Edad del Hierro B. Por tanto, las armas no son necesariamente una categoría de ajuar exclusivamente masculina, sino que en algunos casos deben ser interpretadas como indicadores de rango T.

La iconografía nos puede aportar también datos muy interesantes sobre el género y la edad. Existen interesantes trabajos sobre la representación del género en el arte rupestre T. Podemos mencionar, por ejemplo, las llamadas estelas diademadas de la cultura tartésica, que durante tiempo fueron consideradas de mucha mayor antigüedad y que incluso se asimilaron a las estatuas menhir megalíticas S.

Las estelas que queremos comentar muestran unas 8. Quesada ; T. Izquierdo ; L. Estos objetos son indicativos no solo de la riqueza material, sino especialmente del peso social que representan dichos objetos, donde la posesión de unos bienes muy limitados para el resto de la sociedad nos muestra una clase social femenina destacada I. Estela diademada de la cultura También queremos tartésica pensinsular ss. Con estas líneas, solo hemos querido apuntar las numerosas e interesantes vías de investigación que permite la Arqueología aplicada a los estudios de género.

Estos primeros documentos reflejan dos sistemas de escritura completamente diferentes e independientes: La aparición de estos dos sistemas de escritura fue el resultado de una serie de transformaciones que iban a influir profundamente en el desarrollo ulterior de la humanidad, como son la aparición de las primeras ciudades, la división social y la especialización técnica.

En este contexto no sorprende que los primeros escritores de la humanidad los encontremos en Mesopotamia. Las abreviaturas asiriológicas del presente artículo siguen el elenco expuesto en W. El propósito de la presente contribución es doble. Por una parte, pretende acercarse a la figura de estas tres primeras literatas de la historia y, por otra, mostrar que la actividad literaria entre las mujeres de las clases altas no era algo inusitado.

En eduanna En eduanna era hija de Sargón, el rey de Acad que derrotó al rey de Uruk, Lugal-zage-si, y sometió las diferentes 2. A mi conocimiento solo J. Sobre los diferentes tipos de esposa, cf. Entre las diferentes reformas que instauró, destacan dos, una política y otra religiosa, por su conexión con el tema del presente estudio: La persona encargada de encarnar esta transformación del título En fue precisamente En eduanna. Poco sabemos de la vida de En eduanna, ya que son escasos los textos administrativos que la mencionan.

De hecho, En eduanna es mencionada solo en el famoso Disco de En eduanna véase 5 y en tres sellos de siervos suyos hallados en las famosas tumbas reales de Ur: Sobre la figura de Sargón, véase p. Sin embargo, diferentes autores han adoptado la hipótesis de I. Sobre los sellos de los tres siervos de En eduanna, véase D.

Aunando las informaciones de todos los textos anteriormente mencionados, podemos confeccionar la siguiente imagen de su vida. Sin embargo, podemos intuir dos aspectos: Este temprano ascenso al sumo sacerdocio de Nanna se infiere del hecho de que ocupó el cargo hasta su muerte durante los reinados de cuatro monarcas: Acceso al cargo de sacerdotisa En Tras su elección como suma sacerdotisa de Nanna por la observación de las entrañas de un cabrito, tuvo lugar su entronización como tal en Ur.

Esta entronización comportó una serie de relevantes transformaciones en su vida: ZI- d Nanna, 8. Sobre las seis obras de En eduanna véase J. También debió de adoptar el título en- d Nanna 10, sacerdotisa En de Nanna , documentado solo en los textos literarios El gipar de Ur era el templo de Ningal, la esposa de Nanna, y al mismo tiempo la residencia de la sacerdotisa En de Nanna.

ZI- d Nanna y su traducción como mujer fiel de Nanna, véase P. Una traducción diferente postula J. Prueba importante que apoya la ostentación del título de en- d Nanna lo constituye el nombre mismo de En eduanna, que incluye el título En.

Lo que sí se puede afirmar es que, como consecuencia de ser la esposa de Nanna, tenía vedado contraer matrimonio con cualquier mortal, no así tener hijos. No sabemos, por otro lado, si tuvo descendencia. Una de las tareas que se le atribuía como esposa de Nanna es la de intérprete de sueños Una ocupación que se ha visto, hasta ahora, como algo excepcional en En eduanna, pero que debía de ser usual, no solo entre las sacerdotisas En, sino entre las mujeres de alto estatus, debió de ser la de componer y recitar cantos De estos cantos, se nos han conservado seis: La actividad musical de En eduanna es evidente en el canto a Nanna J.

Sobre En-men-ana véase D. Sobre el poema SRT 23 véase Y. Sobre el posible significado del nombre d Inanna-KA como la mujer El texto administrativo y su cilindro sello proceden del templo de Inanna de Nippur. Esta de Inanna, cf. Sobre la poderosa familia de Ur-Meme véase R. Sobre estas estancias, cf. Sobre la carta a Nin-tin-uga véase B.

Sin embargo, este hecho no deja de sorprender, cuando se considera que la mayor parte de la población, tanto de las clases bajas como de las clases altas, era analfabeta y que los escribas de profesión eran casi exclusivamente de género masculino Sin embargo, nombres como Munus-ki-nu-zu, literalmente la mujer no conoce el lugar cf. Sobre el significado del nombre, cf. Aunque en el momento presente el autor de estas líneas no puede aportar una respuesta definitiva a esas preguntas, debido a los pocos textos literarios firmados y, por tanto, a los pocos escritores identificados, querría realizar algunas reflexiones.

Con relación a la primera pregunta, se trata probablemente de una casualidad que no tengamos obras literarias de hombres, ya que, tras el primer caso de En eduanna, también varones desempeñaron el cargo de sumo sacerdote 30 y por tanto también debieron de componer poemas, pero por desgracia no se han conservado o no se han identificado todavía. Así que se puede plantear, como hipótesis, que era tarea de esas profesiones o funciones saber leer y escribir para poder componer cantos que recitaban ellas mismas en ocasiones concretas con acompañamiento musical.

Aquí hay que recordar la teoría de M. Fue hallado fragmentado en durante las excavaciones del gipar en la antigua ciudad de Ur y fue restaurado excesivamente Presenta una representación figurada en una cara y una inscripción en la otra.

Sobre el disco véase D. Nótese en este sentido la tiara originaria que llevaba el personaje principal En eduanna y cómo se deformó tras la restauración. Ejemplos de esas jarras se han hallado en las tumbas reales de Ur I. ZA en Ur que se menciona en la inscripción de la otra cara y sobre el cual se depositaría el disco. Inscripción del Disco de En eduanna El texto del Disco de En eduanna ocupa trece líneas, algunas muy fragmentadas, que han podido reconstruirse gracias a una copia en una tablilla paleobabilónica: En- [é]-du 7 -an-na, En eduanna, 2.

ZId Nanna, la mujer fiel del dios Nanna, 3. Sar-ru -GI de Sargon, 6. ZA, véase el comentario de D. Introducción La mitología griega refleja, como es obvio, los hechos sociales y sus estructuras, aunque no siempre directamente sino que, en ocasiones, el reflejo aparece invertido, como en un espejo.

El mundo femenino no escapa tampoco a ello, de modo que, a la hora de dar cuenta de las características del universo femenino, no se puede prescindir de la imagen polifacética que de la mujer ofrece la mitología. La consideración que de ella se hace en los mitos es, cuando menos, ambigua: Hay en ellos tres modos de contar la negatividad de lo femenino: Mujeres-Monstruo En los orígenes del mundo contado por Hesíodo, autor griego de época arcaica, los monstruos ocupan un lugar destacado como elementos de desorden que amenazan el orden divino establecido p.

En la construcción teológica de Hesíodo, el mundo se organiza con la oposición de contrarios y la mediación de opuestos. Con frecuencia en los cuentos, que tanto contagian leyendas y mitos, aparecen expresiones como tres eran tres las hijas de Helena, tres eran tres y ninguna era buena, o que los enanitos sean siete en el cuento de Blancanieves, o que tres sean los cerditos del cuento.

Analicemos ahora los diversos grupos uno a uno. Las Harpías y Fineo B. Tuvieron que llegar los hijos de Bóreas Calais y Zetes en la expedición de los Argonautas para expulsar definitivamente a estos monstruos de la faz de la tierra. Grayas Son las Viejas, un trío también de la generación preolímpica; son hijas de Forcis y Ceto 3, de donde procede el nombre de Fórcides que a veces reciben; hermanas de las Górgonas, nacieron ya viejas, con un solo diente y un solo ojo para las tres; viven en el Occidente extremo, en el país de la noche, y a ellas tiene que acudir Perseo cuando va en busca de las Górgonas, con el fin de conocer el modo de matar a Medusa.

Las Grayas, aunque con un solo ojo y un solo diente, no dejan de ser temibles: Perseo las enfrenta y las vence como en el cuento: Górgona Museo de Siracusa, s. Interesante observación que aporta J. Su aspecto era terrorífico: Con estos tres grupos de monstruos femeninos, las fronteras de la muerte acechan a los hombres: Todo ello encarnado en figuras femeninas monstruosas que, desde los orígenes, acechan en las fronteras del mundo de los vivos.

Y en todas ellas también la vista o la acción es lo determinante, no la palabra. Revisemos ahora aquellas figuras que, dentro de lo monstruoso, se sirven de su voz como arma: La Esfinge Doncella alada con torso de león, utiliza tanto su sabiduría sobrehumana como su atractivo busto de doncella para 5.

Vernant defiende esta idea en la obra citada anteriormente. Esta figura monstruosa forma parte de una nutrida familia de personajes femeninos, entre los que se encuentran también las Sirenas, que, como las Harpías, raptan entre sus garras a los hombres.

Desde época micénica, su presencia era habitual en los monumentos funerarios como guardiana de la tumba; sentada sobre el féretro, la Esfinge es, al mismo tiempo, quien Ilustración 3: Como ha sido suficientemente probado desde los primeros estudios de M. Esta es la imagen que se impone y que pasa a enfatizar un aspecto bien distinto de su figura que poco tiene que ver con la anterior: Conocida es su relación con la leyenda tebana: Como es bien sabido, la cuestión es la siguiente: Qué es lo que tiene una voz y cuatro, dos y tres pies?

Su función no es tanto transmitir un saber a los hombres, sino constatar su ignorancia e incapacidad para reconocerse; el enigma de la Esfinge lo que hace, en realidad, es cuestionar el conocimiento que el propio sujeto tiene de sí mismo, en una versión un tanto distorsionada del famoso apotegma délfico Conócete a ti mismo.

Los tebanos, engañados por la simpleza del lenguaje, no se reconocían en la pregunta y eran devorados por el monstruo. Por mor de la leyenda tebana, poco o nada queda ya de la monstruosa raptora, que se ha transformado en un personaje femenino que conduce a la muerte con engañosas palabras. Las Sirenas ejemplifican también un modelo femenino. Ulises y las Sirenas Termas de Diocleciano, s.

Su antropomorfización comienza por los brazos, que se dibujan, cuando son necesarios, para sostener los instrumentos musicales o los adornos collares, espejo, coronas con los que, a menudo, se las representa. La morfología de mujer-pez con la que es imaginada en nuestros días es, en la Antigüedad, manifestación tardía y muy escasa; las sirenas-pez no aparecen en las fuentes escritas hasta el s.

En concreto en De monstris, publicado por Berger de Xivrey en , dentro de sus Traditions Tératologiques; el propio autor lo fecha en el s.

Visión descarnada la primera e idealizada la otra, la pradera se presenta como un lugar ambiguo: En la iconografía medieval conviven ambas formas en un mismo espacio artístico, como puede verse en la iglesia de Uncastillo, del s. Pero, qué cantan estos seres alados para ofrecer algo irresistible? Las propias Sirenas se lo dicen a Odiseo: Pabón, Madrid, Gredos, Ofrecen placer y conocimiento: En ese elogio corre el riesgo de ensimismarse, perderse y olvidar su patria y a los suyos, porque el canto de las Sirenas es un placentero goce Erinias o Furias Estos personajes siniestros, que también se presentan en trío, nacen de la sangre de Urano que cae a tierra tras ser castrado por su hijo Crono Su mirada produce locura y viven en el tenebroso reino de Hades.

Es una primera aproximación a la justicia: La fuente principal para conocerlas viene de la mano de Esquilo en su Orestiada. Clitemnestra ha matado a su marido Agamenón cuando regresa de Troya y, al cabo del tiempo, su hijo Orestes venga el crimen matando a su propia madre. Las Erinias son las encargadas de vengar el asesinato que comete Orestes, hasta que es perdonado por Atenea y Apolo, momento en el que de Erinias se convierten en Euménides, Bienhechoras. En el fondo, son figuras de transición entre un mundo todavía en desorden, en el que la venganza Ya desde Hesíodo se refleja claramente el papel que hombres y mujeres deben desempeñar y, desde el nacimiento de Afrodita, se marcan los rasgos distintivos del género.

Cuando en la Teogonía hesiódica se refiere el nacimiento de la diosa de la espuma del mar, sus señas de identidad son Es notorio cómo el lenguaje de la mujer se marca desde el origen con el término del engaño, las palabras seductoras que se contraponen al lenguaje transparente y claro del varón. Luego encargó a Atenea que le enseñara sus labores, a tejer la tela de finos encajes.

Martínez Díez, Madrid, Gredos, He ahí los signos distintivos desde la creación del mundo, que marcan un modelo de pensamiento y actuación que la sociedad griega nunca abandonó. Esta oposición de planos espaciales de actividad para cada uno de los sexos Dentro del matrimonio, la función de la mujer en la familia patriarcal es vital para la continuación de la especie, para dotar al Estado de ciudadanos; esto explica que la acción de dar a luz sea, en ocasiones, reconocida e igualada a la valentía del varón en la batalla; Eurípides pone en boca de Medea este pensamiento: Clitemnestra La esposa de Agamenón, rey de Micenas, queda al frente del palacio y del reino, mientras su marido comanda las tropas en Troya; durante su ausencia de diez años, en vez de la fidelidad, opta por echarse un amante, Egisto, y ocupar el lugar del rey, ejerciendo el poder en Micenas.

Al regresar victorioso Agamenón, le tiende una trampa y lo mata. Las palabras y el tejido, ocupación típicamente femenina, conforman los dos extremos de sus armas. Clitemnestra, conforme al modelo, domina con igual habilidad el arte sutil de hablar y el de manejar el telar Las palabras de Clitemnestra, halagadoras y falsas, son concebidas del mismo modo que las de Pandora, esa primera mujer paradigma, cuyas mentiras y adulaciones constituyen un elemento esencial del dólos, del engaño que ella misma representa para el hombre.

Merece la pena destacar la distinta consideración que el coro de la obra hace de las palabras de la reina y de las del mensajero que anuncia la victoria sobre Troya: Para entender todo el problema que se plantea en la saga de los Atridas y en el crimen de Clitemnestra, hay que tener en cuenta un dato previo: Este crimen es el argumento esgrimido por Clitemnestra para justificar el asesinato de su marido ante el pueblo al que gobierna: Alamillo, Madrid, Gredos, Así que la reina de Micenas no solo invierte los papeles de género al asumir el poder político, sino que defiende la supremacía de la madre sobre el padre en cuanto a su descendencia.

Inversión total de los papeles asignados tradicionalmente al hombre y a la mujer. Medea es hija de Eetes, rey de la Cuando Jasón va en busca del vellocino de oro para recuperar el trono de Yolcos, es la princesa Medea quien le ayuda en la prueba y en la huida posterior, matando incluso a su hermano Apsirto para evitar que su padre les dé alcance.

La ayudante del héroe, convertida en su esposa, le da dos hijos a Jasón, con el que se instala en Corinto cuando no puede conseguir el trono que le correspondía. Es este un brevísimo resumen de la historia 14 que, sin embargo, no fue siempre igual en todos sus extremos.

En versiones anteriores a Eurípides, es Jasón el héroe indiscutible del relato: Es de la mano de Eurípides cuando Jasón va perdiendo su estatus heroico, al tiempo que Medea gana terreno con su acción desmedida de venganza, que la lleva a matar a sus propios hijos. Se habla de venganza, de amor un amor terrible de esos que nadie quisiera padecer, de despecho por el abandono de Jasón.

Como pone de manifiesto la profesora A. Un buen tratamiento de conjunto sobre la figura de Medea puede verse en J. Las separaciones no reportan buena fama a las mujeres, y no es posible repudiar al esposo. Por su parte, el planteamiento de Jasón de casarse con una princesa griega es coherente con las normas de la Atenas que, desde el año a.

Aunque la decisión de Jasón puede y debe ser entendida como egoísta y cínica, responde sin duda a ese intento de normalizar su situación y la de sus hijos: Por otra parte, el concepto de descendencia como prolongación exclusiva del linaje del marido hace que Jasón considere lógico conservar a sus hijos tras el divorcio.

Los hijos eran, por así decirlo, propiedad del hombre y, en caso de disolución del matrimonio, quedaban bajo la tutela del padre; El panorama social y político en el que Eurípides escribe su Medea habla de la libertad de la mujer para iniciar una nueva vida, a cambio de la primacía del padre en todo lo referente a los hijos: Pero cuando Medea acaba cometiendo el espeluznante acto de matar a sus hijos, Jasón exclama horrorizado: La identificación del Otro, del extranjero, con la barbarie, por puro desconocimiento, es un pensamiento que ha sobrevivido hasta el día de hoy.

Medea, al disponer de la vida de sus hijos, encarna magistralmente la figura amenazante de la madre que reclama para sí los derechos del padre como hace Agamenón con Ifigenia, y ejemplifica la amenaza que los griegos sentían en el caso de que las mujeres se arrogaran para sí los derechos y prerrogativas de los hombres en lo referente a la paternidad; las madres ejerciendo de padres conducen, o pueden conducir, a tamaños excesos.

En la Teogonía, el mito de Prometeo acaba con estas palabras: Otro mal les procuró a cambio de aquel bien: Y a quien, en cambio, le alcanza el destino del matrimonio y consigue tener una mujer sensata y adornada de recato, este, durante toda la vida, el mal equipara constantemente al bien Hes.

Jasón, en la Medea de Eurípides, es un ejemplo ilustrativo de esta línea de pensamiento cuando exclama: En verdad sería necesario que los mortales engendraran hijos de alguna forma distinta y que no existiera el linaje femenino. De ese modo los hombres no tendrían ninguna desgracia E.

Por qué a la luz del sol pusiste a las mujeres cual desgracia de mala ley? Pues, si querías sembrar la estirpe mortal, no era necesario que esta surgiera de las mujeres, sino que, ofrendando los mortales en tus templos oro, hierro o alguna cantidad de bronce, compraran simiente de hijos, cada uno de acuerdo con su regalo, y habitaran en casas libres, sin mujeres E.

Estos testimonios ponen de manifiesto, sin duda, la actitud negativa frente al elemento femenino por parte de los griegos y el deseo, plasmado en las leyes, de que el derecho paterno prevalezca sobre el de la madre. Las historias míticas de Clitemnestra y de Medea vienen a confirmar en el imaginario griego que, cuando la madre asume el papel de padre, la barbarie y la monstruosidad son la consecuencia directa.

Las mujeres malas de la tragedia lo fueron por haberlo intentado. La tradición mítica da cuenta de la poderosa fascinación que Para el estudio de las Amazonas es fundamental el capítulo de A. Todos los grandes héroes tienen un encuentro con las Amazonas: Aquiles, Heracles, Teseo se enamoran de alguna, pero acaban sometiéndolas con la muerte; el héroe siempre es el vencedor.

Estas mujeres, descendientes de Ares, el dios de la guerra, rechazaban la autoridad de los hombres cuya presencia solo toleraban para la procreación y se gobernaban a sí mismas con una reina al frente. Su lugar era el campo de batalla y el bosque, no el espacio doméstico. Esta breve descripción es suficiente para extraer la clave de estas inquietantes mujeres: Desde la perspectiva griega, esta forma de ejercer la maternidad supone una verdadera rebelión contra esa finalidad fundamental de la institución del matrimonio, que consiste en procrear hijos legítimos para el varón.

En Heródoto, las Amazonas se describen a sí mismas de la siguiente forma: Nosotras manejamos arcos, lanzamos dardos y montamos a caballo, y no hemos aprendido las labores propias del sexo femenino Hdt. Es sabido que, para el pueblo griego, el arco y las armas arrojadizas son propias de cobardes, porque mantienen a Sin duda, este pueblo femenino dedicado a tareas propias del varón encarna a la perfección el reverso del orden, el mundo al revés desde una perspectiva griega, ciudadana y civilizada.

Son la representación misma de la barbarie y, necesariamente, han de ser derrotadas por los héroes civilizadores. La victoria de los atenienses sobre las Amazonas fue recordada en numerosos monumentos conmemorativos de la ciudad de Atenas y en el lugar sagrado por excelencia, el Partenón: En conclusión, espero que en este recorrido por ciertas voces femeninas de la mitología griega haya quedado claro Por otro lado, cuando la tragedia plantea debates y usa el mito como objeto de discusión, asistimos a la irrupción en el escenario ciudadano de mujeres que, al asumir el papel de hombres, representan una amenaza de subversión del orden establecido.

La mitología, al dar voz y protagonismo a todos esos seres femeninos, nos ayuda también a conocer los distintos planteamientos y debates que los hombres griegos se hicieron respecto a los papeles asignados a los dos sexos. En la simetría de su cuerpo la mujer es doble. En la capacidad de su cuerpo para reproducirse también. Como un fantasma aparece en el subconsciente masculino el miedo a la reproducción autónoma de la raza de las mujeres Hes. Medea deja de ser madre, es decir, mujer desdoblada en el cuerpo de sus hijos, cuando los mata; 1.

Reflexionaremos sobre este aspecto concreto y desconcertante del fantasma de la sexualidad que es Helena N. Pensaremos en Helena, por tanto, como en el fantasma de la duplicidad femenina en el mundo griego. Al estudiar estos textos literarios con cuidado, estamos examinando, de hecho, los orígenes de las actitudes occidentales hacia la mujer H. El corpus de autores griegos que hablan de Helena es inmenso.

Helena es diferente en la Ilíada y en la Odisea de Homero; diferente 3. Como refiere Isócrates en su discurso Elogio de Helena. Lo femenino es doble, en primera instancia, porque es pensado tanto desde el lado femenino como desde el masculino. Es decir, hay ideas de mujer en un doble sentido: La literatura antigua es mayoritariamente masculina y los hombres se han visto en dificultades para hacer un retrato completo de la mujer, si no era por medio de rasgos aislados.

No es nuestra tarea enjuiciar a las mujeres antiguas ni a los hombres o sus juicios. Lo que Helena piensa de sí misma es justamente lo que se dice de ella. En su vaga personalidad parece limitarse a cumplir lo que se espera de ella. Precisamente su carencia de emociones y rasgos distintivos de personalidad permite hablar de ella como de un fantasma, un simulacro capaz de representar diferentes papeles en cada ocasión. El resultado ante el problema de definir para entender a los individuos es que, enfrentados a la necesidad de explicar, Un mito platónico cuenta Banquete ea que en los orígenes el hombre y la mujer eran uno: Separados y seccionados, estos seres perfectos darían lugar a los dos sexos hoy conocidos, que buscan incesantemente su otra mitad para recuperar el paraíso de la unidad perdida.

Curiosamente, el término to andrógyno, que es por supuesto neutro, designa en griego moderno a la pareja de cónyuges. La alianza de hombre y mujer en el matrimonio se entiende entonces como el restablecimiento de la unidad primigenia. En el mundo griego arcaico hay al menos tres formas de ser en femenino y todas ellas implican la idea de la duplicidad: De Estesícoro a Eurípides, Helena es ella misma y su doble N.

Helena es doble en sí misma. En primer lugar por vía materna, ya que dos tradiciones distintas señalan bien a Leda, bien a Némesis como su madre. En ambos casos, Zeus toma la forma de un cisne para llevar a cabo la violación, de ahí que la madre dé a luz dos huevos.

Esta leyenda explica también que, al referirse a la culpa de ser causante de la guerra de Troya, Helena se excuse ante Héctor en la idea de que los dioses prescribieron estos males así Hom. El personaje también participa de la duplicidad a través de otros miembros de su familia: Rodríguez Adrados, Madrid, Gredos, Penélope representa, a nuestro parecer, un doble de Helena en tanto que antítesis, su doble en negativo.

Sería un paradigma paralelo al de las parejas de opuestos que forman algunas divinidades femeninas: La imagen de Helena como simulacro, a la que aludíamos antes, es la que nos permite ver con mayor claridad el desdoblamiento del personaje. Este rey Proteo no deja de recordarnos al homónimo dios marino de las metamorfosis, a pesar de que no sea el mismo 6, porque la característica fundamental de la divinidad proteica es que su verdadero rostro, como el de su huésped Helena, nunca se nos muestra.

Nadie conoce a esta mujer, que desaparece antes de haber llegado, dejando tras de sí una copia, un substituto. Como simulacro, Helena se desdobla y los contornos entre la realidad de su cuerpo y el deseo que provoca se desdibujan. Los hombres de Troya, tras diez años de guerra, no saben si luchan por una mujer real o por un fantasma. Afrodita es la protectora de Helena y también su dueña. De hecho, en la Ilíada III la diosa le ordena 5. La relación entre ambas es equívoca, como atestigua el pasaje en el que Helena se permite la licencia, no solo de desobedecer la orden, sino incluso de insultar a la diosa: Quédate siempre gimoteando a su alrededor y mímalo hasta que te haga su esposa o incluso su concubina.

Crespo, Madrid, Gredos, Pero, qué sucede con Helena en sus relaciones con los hombres? Desde niña tiene amantes ya sean raptores o esposos arrebatados de deseo hacia ella: Este hombre es Ulises, a quien por su semejanza con la heroína podemos considerar su doble masculino.

Las coincidencias entre ambos se dan en tanto que personajes ambiguos, es decir, dobles. Ulises es abiertamente astuto y mañero, en la Ilíada es un buen guerrero, pero también es el artífice de todas las tretas contra los troyanos y la mentira no es, en principio, un valor heroico. En la Odisea es un marido que quiere regresar 7. Sí lo es en la literatura griega moderna, en la Odisea de N. Kazantzakis, que supo traducir la complicidad homérica de los personajes en una relación amorosa basada en la admiración que un héroe siente por el otro.

Helena, cuya esencia es la contradicción, de forma siempre sigilosa, con gestos mínimos y certeros, consigue invariablemente ver cumplidos sus objetivos. Esta complicidad aparece en Homero: IV , ella es también quien en Troya lo bañaba y ungía de aceite Hom. Pensar así es admitir que en todo ser femenino hay un componente masculino y viceversa.

La tradición de la épica griega, que es la que estamos analizando mayoritariamente, quiere que el componente femenino aporte y realce la masculinidad del varón N. Héctor tiene a Andró-maca, esposa y madre modelo que lleva en su nombre el del varón, el anér, andrós. Aquiles tiene su muy femenina cólera, la ménis, proveniente de la raíz etimológica que designa el mes lunar, inequívocamente femenino N.

Platón Banquete ea explicaba las preferencias sexuales de los individuos en función de la cantidad de componente masculino y femenino que hubiera quedado en el andrógino escindido.

En el fondo es una intuición simple: Siguiendo esta línea En un mundo de hombres, como sin duda es el de la épica homérica S. Ellas deberían ser, en tanto que mujeres, los objetos pasivos, y ellos, en tanto que hombres, los sujetos activos. Sin embargo, con estas hermanas se da el caso contrario. En primer lugar, porque ambas pertenecen al prototipo de la mujer fatal, donde la unión de belleza y horribles acciones conduce a la constitución de un ser híbrido y monstruoso P.

En segundo lugar, porque tampoco poseen la virtud de la maternidad, que las habría hecho mujeres completas: Helena no es una madre modelo para la pequeña Hermíone abandonada, como tampoco lo es Clitemnestra al menos para Electra y Orestes o la maga Medea para su prole asesinada.

Las mujeres fatales, las seductoras perversas, no son madres ejemplares, porque esta es una cualidad de las mujeres ejemplares.

Ser madre y amante a la vez son dos aspectos que sencillamente no encajan en la mentalidad griega. Cuando héroes y reyes como Agamenón, Menelao o Jasón se unen a mujeres como estas, quedan sometidos a ellas.

Helena feminiza a Menelao, atrapado en el juego del ser y su doble. Loraux, de tanto añorar una ausencia, se ha convertido él mismo en un fantasma. Menelao no puede dejar a Helena. En realidad, la desaparición de los hermanos convierte a ambas mujeres en princesas herederas del reino F. Helena, que ha causado de forma involuntaria la guerra de Troya, aparece como un personaje equívocamente imparcial en la epopeya homérica, mientras teje un manto doble: Desarrolla la idea del impacto de Helena en su pareja, destacando la supremacía guerrera de Héctor y Agamenón sobre sus hermanos Paris y Menelao, y el hecho de que Menelao sea uno de los pocos héroes que no tienen concubinas durante la guerra.

Kazantzakis, por su parte, justifica el rapto de Helena a manos de Odiseo por la vejez y desidia en que ha caído Menelao N. El manto que Helena teje es doble: La labor de Helena sería entonces hilar por igual los padecimientos de ambos bandos. La duplicidad de este manto vincularía a Helena con la guerra de Ares que se representa en el tejido, situando su campo de actuación entre el dios marcial y la erótica Afrodita A.

Con voz acariciante, sigilosa como un felino, Helena envuelve con su cuerpo las sinuosidades del vientre del caballo, preñado de hombres, y pronuncia sus nombres, fingiendo para cada uno la voz de su mujer. Apenas pueden los guerreros contenerse. Uno de ellos es estrangulado por Ulises, para que no delate a todos. Esta anécdota se la cuenta Menelao a Telémaco, que ha ido a visitarlo en busca de noticias de su padre, como una hazaña de Ulises. Se trata de dos gestos incompatibles, uno tras otro.

Helena los realizó con la misma calma serena. Esos dos gestos eran Helena. Queremos destacar el símil de R. El episodio de la imitación de las voces pone en evidencia la capacidad de Helena para la mímesis, es decir, para la copia y la representación.

Todo lo cual vuelve a sugerirnos la imagen del simulacro llevado a Troya en lugar de sí misma o la de Helena hilando, y con ello creando, sobre el bastidor, los tormentos de la guerra. El pensamiento griego parece haber asociado lo femenino a la mímesis figurada o poética H. El lenguaje femenino, indescifrable y artificioso para el hombre, es otra muestra de ello A. Como Helena, imitación y artificio de sí misma, todas las mujeres griegas tenían habilidad con el lenguaje y el engaño.

Como Menelao ante Helena, el hombre griego se quedaba inerme ante la retórica femenina y ante su desconcertante duplicidad: En conclusión, Helena es doble por su familia, como copia de sí misma, como mujer asimilada a una diosa, en su fuerza masculina, en su don para imitar. Helena representa el fantasma de la duplicidad femenina en el mundo griego: Ya sean estas contradicciones auténticas, ya fruto del desconocimiento, la idea de que la mujer es tan capaz de una cosa como de su contraria se yergue como un fantasma desde la Antigüedad.

Y a este fantasma, si los griegos le hubieran puesto un nombre propio, hubiera sido el de Helena. Esa periodización tradicional afecta a la vez a la historia y a la literatura, aunque aquí solo tratemos los problemas de canonicidad literaria Este trabajo se inscribe dentro del Proyecto de Investigación La escuela de París II: Muerte y maridaje en la antigua Grecia HAR.

El ensayo de J. Hallett puede servir como punto de partida en un acercamiento a estos problemas de periodización y canonicidad literaria. La autora, a su vez, se basa en el conocido trabajo de J.

Kelly , cuya conclusión, resumida, repetida y conocida por todos, es que no hubo Renacimiento para las mujeres, al menos durante el Renacimiento. Hallett analiza qué cambios se producirían en la tradicional periodización histórica de la Antigüedad greco-romana si se aplicara la teoría propuesta por J. Cita, entre otros, los trabajos Desde un punto de vista estrictamente literario, hay ya suficientes trabajos que demuestran que Atenas no fue en absoluto un lugar apropiado para la creación poética femenina 3, algo que, por otra parte, no necesitaba demostración alguna, pero que conviene no olvidar: De todos los lugares de socialización en los que se ejercitaban esos discursos estaban excluidas las mujeres: Educación que fue, de M.

En general, sobre la revisión del canon, véase W. Harris , y sobre canon y crítica feminista, L. Por citar un trabajo de referencia, J. No se toman aquí en consideración, por supuesto, los largos parlamentos que, escritos por hombres y recitados por hombres caracterizados como mujeres, constituyen el extenso y estudiado corpus de discursos femeninos en la tragedia.

Dos manuales recientes son bastante indicativos al respecto. Así se expresaba Iscómaco con respecto a su mujer en un texto que ya forma parte de todas las antologías sobre el tema: No te parece que pude estar contento si llegó a mi casa sin saber otra cosa que hacer un manto, si recibía la lana, o sin haber visto otra cosa que cómo se reparte el trabajo de la hilatura entre las criadas? Y en cuanto a la gula se refiere, Sócrates, vino perfectamente educada.

Y cuando te traigan lana, tienes que preocuparte de que se hagan vestidos a los que lo necesiten, también tienes que procurar que el grano seco se conserve para que se pueda comer bien. VII y ; trad. Zaragoza, Madrid, Gredos, Se trataba, pues, de una instrucción meramente doméstica, tanto por el hecho de ir encaminada a que la mujer se hiciera cargo de la administración y cuidado de los bienes de la casa, como por tener lugar dentro de ese mismo hogar 7.

Hasta ahí al menos llegan los testimonios literarios. No hay documentación que acredite la existencia de una formación literaria escolar para las jóvenes atenienses de buena familia. Respecto a las reservas con las que deben tomarse este tipo de afirmaciones y descripciones generalistas, véase A.

Pero a nada que se tengan en cuenta los diferentes marcos sociales, económicos y políticos en que vivieron las mujeres griegas a lo largo de los siglos, se constata Después de extirpar toda clase de ñoñería, crianza a la sombra y blandura, no menos que a los jóvenes habituó a las jóvenes a que, desnudas, desfilaran, danzaran y cantaran en ciertos cultos ante la presencia y la contemplación de los muchachos Plut.

Pérez Jiménez, Madrid, Gredos, Esa ampliación también afecta a las niñas, que comienzan a recibir una formación similar a la de los niños y que contempla la existencia de un maestro especializado en la enseñanza de las letras. Safo, de Lesbos, siglo VII a. Y una sola excepción, pero de la que nada sabemos: Vosotras cuidad, hijas, de los dones hermosos de las Musas de fragante regazo y de la vibrante lira compañera del canto. Los textos que tenemos de Corina derivan de una edición del s.

De manera que, o la situamos en el s. Cuando el poeta Píndaro compitió en Tebas, le tocó en suerte un auditorio inculto y Corina lo derrotó en cinco ocasiones.

Píndaro reprochó a los que le habían escuchado su falta de cultura y dijo que Corina era una puerca y pensamos que su obra fue retocada lingüísticamente en el s.

A favor de una datación arcaica, M. Davies ; argumentos para situar a la poeta en edad helenística, en M. West y V incierto , , VI , XI , La norteamericana, Hilda Doolittle la convirtió en protagonista de una de sus novelas, en la que recrea su vida, junto a la de su hijo, en la isla de Samos: Hedylus, publicada en castellano con el título de El espejo y el brazalete.

Entre las obras recientes merece la pena citar la monografía de A. De eso me lamento día tras día. Pero, qué puedo hacer? Cuando se es humano, no es posible dejar de envejecer.

De Titono, en efecto, contaban que la Aurora de brazos de rosa, inflamada de amor, lo raptó para llevarlo al confín de la tierra porque era bello y joven. Por lo que hace a la beocia Corina, casi toda la literatura crítica que ha generado versa sobre la datación de su obra Empezamos con Erina, a la que situamos en el siglo IV a. García Gual, Letras Libres 43 Julio de , pp , con un comentario del poema y de su lugar en la producción de Safo.

Véase la nota G. Skinner , J. Snyder , D. Un poema de la Antología Palatina comparaba sus versos con los de la lesbia: Compuso un extenso poema hexamétrico titulado la Rueca, del que solo unos pocos y fragmentarios versos se han conservado sesenta de unos trescientos. Su contenido se reconstruye con dificultad: West ; en contra, S. La distancia que va de Y que mi compañera, Erina, grabó en mi tumba estas palabras.

Existen dudas en cuanto a la atribución de estos epigramas a Erina, especialmente en lo que se refiere al segundo. Muchos autores han expresado sus fundadas reservas J. Todas ellas forman parte de una tradición muy poco nutrida en nombres y en versos, pero que las propias autoras quisieron fortalecer con sus referencias intertextuales, con sus remisiones a los versos de aquellas que las precedieron.

La delimitación de su floruit época de actividad en torno al a. XVI , , en cursiva los cinco poemas sobre los que se plantean dudas de atribución. El estudio de Gutzwiller ha supuesto un avance metodológico importante en el estudio de los epigramas de la Antología Palatina: En este poema, esas referencias se corresponden con pasajes en los que Aquiles lamenta la suerte de Patroclo Il. Antología Palatina VII Lloro a la joven Antibia, por la que muchos pretendientes acudieron a la casa de su padre, por la fama de su hermosura y prudencia.

Para otras muertes gloriosas de las mujeres griegas, véase A. Nóside nació en el sur de Italia, en Locris Epicefiria, en una colonia fundada hacia el año a. Sin mayores precisiones, podemos situarla en el s. Sabemos los nombres de su madre, Teofílide, y de su abuela, Cléoca, transmitidos en uno de sus poemas, y que reclamaba como autoridad poética a Safo. Aunque se ve una clarísima influencia de Safo en otras composiciones suyas, en estas dos las alusiones son explícitas: Todas las dichas en segundo lugar quedan.

De mi boca escupí hasta la miel. Aquella a quien Cipris no ha amado no sabe qué rosas son sus flores. Antología Palatina VII Extranjero, si navegas hacia Mitilene la de bellos coros, para recibir la flor de las gracias de Safo, dile que yo era cara a las Musas y que en Locris nací. Sabe que mi nombre es Nóside. Del mismo modo en que el conocido poema de Safo ofrece como una de sus posibles lecturas la de presentarse como un modelo alternativo de valores frente a la épica guerrera, así también estos versos de Nóside, en la misma línea, oponen la poesía erótica a cualquier otro tipo de canto, convirtiendo este poema, que abría la colección de epigramas de la autora, en su manifiesto poético.

En concreto, citaremos a Hilda Doolittle 35 , quien se inspiró Gregory ; para las influencias grecolatinas en su primer libro de poemas, Sea Garden, M. Antología Palatina IX Aquí estoy yo, Hermes, erguido frente a la arboleda batida por el viento en una encrucijada junto a las canosas costas marinas, ofreciendo reposo a los hombres fatigados en su camino.

Murmura a mis pies una fresca fuente. Hermes en la encrucijada, Jardín junto al mar: La arena dura se agrieta, y sus granos son tan claros como el vino.

Lejos, a muchas leguas de allí, el viento, que juega en la orilla extensa, apila pequeños montículos, y las olas inmensas rompen encima. Dubitativo, contemplando los tres caminos, saludando a los viajeros, él, a quien el huerto marino protege del oeste, del este aguanta la brisa marina; hace frente a las grandes dunas.

Ay, me azota los tobillos!. Es pequeño este riachuelo blanco que corre bajo tierra desde la colina sombreada de chopos, pero su agua es dulce.

Las manzanas de los arbolillos son duras, demasiado pequeñas, y han tardado en madurar a un sol desesperado que lucha contra la bruma marina.

Antología Palatina IX Este lugar es de Cipris, pues a ella siempre le es agradable desde la tierra firme mirar el brillante mar en tanto que procura a los marinos una buena travesía. Alrededor, el mar se estremece contemplando su espléndida imagen esculpida El santuario, Ella mira sobre el mar, Jardín junto al mar: Son tus rocas un refugio para los barcos? Has despedido galeras desde tu playa? Eres una media luna segura, dócil, donde la marea los devuelve al puerto?

Eres pleno y dulce, tientas a las gentes tranquilas a partir en sus barcos de comercio? No, eres grandioso, feroz, malévolo. Eres la mancha sobre la tierra, has tentado a los hombres pero ellos han perecido en tus acantilados. Tus luces no son sino un banco de arena malsano, hecho de pizarra Fue una maldad sí, una maldad cuando te encontraron, cuando los hombres callados te miraron, buscaban un promontorio, con un acantilado protector para abrigarse de la fuerza del viento.

De nada sirves cuando las aguas se arremolinan tus aristas cortan y destruyen los barcos tambaleantes. La llama nos pasa por debajo y las chispas que deshacen la carne, la tristeza que separa hueso de hueso, el esplendor atraviesa nuestros ojos y grietas en el esplendor, chispas y luz difusa.

Muchos hombres nos advirtieron de esto, dijeron: À Érôs recreación de A. De mi boca escupí incluso la miel. Las Gracias de blancos brazos, las jóvenes Horas, las Piérides de frente ardiente como el día y la Aurora de pies desnudos, son inferiores.

Desdeño el vino, desprecio la miel, no quiero otra cosa que el sabor de los besos en mi boca, ni el temblor del agua, ni los remolinos del cielo igualan la ondulación de tu carne en mi lecho. La que desdeña la risa de Cipris y no ha conocido su lecho de violetas, tiene la frente gris de los Muertos. Así habla Nóside, Aquella que no teme tanto como a la muerte las albas sin caricia y las noches sin susurro, oh diosa de ojos azules!

En este caso tenemos, junto a una versión literal, una recreación, inspirada por supuesto en la propia Nóside, pero con influencias de Charles Baudelaire y Pierre Louÿs. Safo es una precursora muy especial. Para las mujeres, Safo puede ser la quintaesencia del precursor femenino. La triple posibilidad de espacio en blanco que Safo ofrece el texto dañado, la falta de presencia femenina en la tradición literaria y el silencio cultural acerca del lesbianismo puede provocar una triple colaboración: Blau Du- Plessis, Epígrafe a Te dejo el mar, de Carmen Riera.

Son otras las nuevas Ariadnas que dejan oír su voz y su queja a partir de los textos helénicos: Y, desde luego, en la literatura latina, destaca entre todas ellas la misera Dido, la pobre Dido de la Eneida virgiliana, reina de Cartago, enamorada, como sus precedentes griegas, de un héroe que la utiliza y la abandona.

Vamos a acercarnos a las vivencias de estas mujeres literarias de la Antigüedad, a observar sus reacciones y su manera de expresar el dolor del abandono a partir de cuatro obras 3 griegas y una latina escritas, no lo olvidemos, por hombres , y veremos las coincidencias en el papel de la mujer al inicio de la relación amorosa, en la expresión femenina de la pasión y los celos, en la naturaleza de las quejas de la amante o esposa abandonada y en la visión que de la figura masculina se hace a través de la voz de la mujer.

Texto encontrado en un papiro de la Tebas alejandrina, escrito en el siglo II a. El texto, anónimo, recibe el nombre de su primer editor, B.

Un estudio reciente sobre este texto es el de E. Valoración general de paralelismos entre el Idilio II de Teócrito y el Fragmentum, así como los elementos euripideos en esta obra, en R. Desde luego, esta presencia activa de la mujer no se aprecia en los documentos literarios de época arcaica, siempre que dejemos al margen los casos excepcionales de dos figuras femeninas de linaje divino: Por qué no llegan los hombres? Hace tiempo que era hora. Ahora, vieja apolillada, te me has adelantado en asomarte a la ventana.

Creías que si yo no estaba aquí ibas a cosechar el campo abandonado y a atraer a alguno con tu canto. Si haces eso, yo te daré la réplica cantando [ ] Vi e ja: El pasaje, amén de ser parodia de los cantos de mujeres de la primitiva lírica popular, equivalente a nuestras jarchas y a nuestras canciones de amigo, pone de relieve una clara intención satírica respecto a la iniciativa amorosa femenina.

De ello son buen ejemplo las figuras de, al menos, dos heroínas euripideas: En esta desgracia en que me encuentro solo se me ocurre una solución para conceder a mis hijos una vida digna y La segunda, la vehemente Medea, que, abandonada por Jasón, añora los perdidos placeres del lecho conyugal y se siente humillada y herida en su orgullo, triunfa solo aparentemente en su apoteosis al final de la tragedia: Sin embargo, a partir de los textos de época helenística, momento en que la situación social de la mujer experimenta ciertos cambios que le permiten una mayor autonomía, podemos notar que ya es posible hablar de la iniciativa amorosa femenina, sin que sirva de burla evidente ni como muestra ejemplarizante.

Desde este punto de vista, podemos centrarnos en dos personajes literarios femeninos de época helenística: Simeta, del Idilio II de Teócrito, y la anónima enamorada del Papiro de Grenfell, quienes presentan la novedad de desempeñar un papel activo como Ilustración 1: El siracusano Teócrito, creador de un nuevo género, el idilio, la figurilla helenística que nos hace llegar a pinceladas bien una idealizada escena campestre, bien un pequeño episodio realista urbano, retoma el asunto de la amante abandonada en el Idilio II, Las hechiceras.

Con esta estratagema, realizada a partir de la quema de diversas sustancias y derritiendo al fuego una imagen de su amante, amén de la utilización de determinadas prendas personales olvidadas por él, se pretende el regreso del traidor.

Es en este momento cuando sabemos, por boca de la joven, cómo sucedió su primer encuentro con el apuesto Delfis en el transcurso de una procesión religiosa. En principio, la enamorada pone su interés en la magia con la visita a las viejas hechiceras, precedentes lejanos de nuestra Celestina, para librarse del enamoramiento: O la casa de qué vieja que hiciera ensalmos pasé por alto?

Cuando esta primera solución no produce efecto, Simeta pasa a la acción sirviéndose de Vamos, vete al gimnasio de Timageto y ponte a vigilar [ El paso definitivo aparece en el texto descrito por boca de la muchacha, cuando Simeta da cuenta de cómo, una vez que el joven llega a su casa, lo conduce físicamente al lecho: Pasamos a mayores y ambos llegamos a la satisfacción de nuestro deseo Theoc.

Un caso paralelo aparece en el texto del llamado Papiro de Grenfell. Aunque menos detallado, por haberse conservado solo de forma fragmentaria, plantea asimismo el tema de la amante abandonada que habla en primera persona y presenta grandes concomitancias con el Idilio II de Teócrito, por pertenecer ambos textos a una misma cronología III-II a. Sin duda, Teócrito ha buscado aquí un efecto cómico. La decisión partió de ambos. Tuvimos un encuentro amoroso. Ambos casos, el de Teócrito y el del Fragmentum, presentarían, por primera vez en las letras occidentales, la confesión de una mujer acerca de su papel explícitamente activo en la relación sexual.

Dentro de la expresión del 6. Para los fundamentos lingüísticos de esta teoría, cf.

El texto, anónimo, recibe el nombre de su primer editor, B. Ambos coinciden en la presencia del candil, motivo frecuente en los epigramas, que representaría el doble aspecto de luz y sombra atribuible a Eros La consideran dolovessa Arg. La novela de Longo, Dafnis y Cloe hacia d. De esta forma, y prostitutas independientes culos de prostitutas partir de una discutible etimología antigua prostitutas de guadalajara pilladas prostitutas relacionaba la palabra con el verbo ago ab agendo axitiosae ut ab una faciendo factiosaeha habido quien, en nuestros días, interpretó axitiosae como activistas, desde una visión feminista moderna. Con estas líneas, solo hemos querido apuntar las numerosas e interesantes vías de investigación que permite la Arqueología aplicada a los estudios de género. Sin embargo, podemos intuir dos aspectos: